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PERIÓDICO CUBANO

Explotación laboral de la estatal Caribbean Drydock Company causa pérdidas millonarias a Cuba

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Explotación laboral de la estatal Caribbean Drydock Company causa pérdidas millonarias a Cuba

Les pagan la mitad de lo que deberían al no registrarlos como empleados, tampoco respetan utilidades ni horas extras

Dique flotante. (Imagen de referencia: Coast & Ports Contractors).

La empresa de astilleros Caribbean Drydock Company, ubicada en el pueblo de Casablanca, en La Habana, se encuentra explotando a sus empleados, según denuncian ellos mismos.

De acuerdo con un reportaje de Diario de Cuba, la empresa no les paga a sus trabajadores lo que por ley deberían cobrar según las funciones que realizan.

Varios de estos empleados han presentado múltiples quejas señalando que ganan menos de la mitad de lo que deberían percibir según las leyes cubanas pues, aunque les dan las responsabilidades, no los registran oficialmente como el puesto que desempeñan.

“Los salarios que debemos recibir están regulados en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 69 de 2020, pero los jefes están burlando esa ley, colocándonos en cargos que no corresponden a las funciones que ejercemos, para así pagarnos menos”, denunció al medio un empleado que prefirió permanecer en calidad de anónimo.

El dique de Caribbean Drydock es único en su tipo en el país, y le fue comprado a China en 2019 por 34 millones de dólares, pero en 2021 todavía no ha sido puesto en funcionamiento, según la fuente, debido a la pésima política de pago de la empresa.

Según la Resolución 45 del la Gaceta Oficial Extraordinaria, los salarios de la tripulación del dique deberían oscilar entre los 5,810 y los 7,310 pesos cubanos, con excepción del capitán y el primer oficial.

Al no registrarlos en el puesto que en realidad desempeñan, la empresa no se ve obligada a pagarles lo que corresponde, por lo que un electrónico, por ejemplo, percibe solo 3,260 pesos de los 6,060 que debería ganar.

El empleado señala que esto ha ocasionado una constante rotación de personal, pues personas preparadas se decepcionan de ganar tan poco y abandonan la empresa, y los administrativos saben que, por la necesidad de empleo en Cuba, siempre encontrarán remplazos.

“Esto también ha influido en el atraso del dique, que es un equipo grande, complicado de manejar y que, por tanto, requiere de una gran preparación para operarlo”, indicó la fuente.

Aunque en un inicio la empresa era mitad holandesa, a principios de los años 2000 Holanda se retiró, y la empresa quedó a cargo del gobierno cubano, por lo que todas las pérdidas pasan a ser del régimen.

“La empresa nos prepara, nos da el asesoramiento, pero como no nos paga bien, a menudo tiene que volver a iniciar el proceso de capacitación cuando el personal se marcha en busca de mejores oportunidades”, añadió el trabajador.

Esto implica que el dique no esté generando ganancias, mientras continúa deteriorándose y desperdiciando su tiempo de vida útil, con lo que además se deprecia, obstaculizando la posibilidad de venderlo si no va a operarse.

“El factor de depreciación en la industria marítima cubana es de un 10% anual. Quiere decir que, al cumplirse los dos años, el valor de este dique será de un 20% inferior al coste original. Y recuerda que estamos hablando de millones de dólares. Si el dique continúa deteriorándose, entonces habría que comenzar a tener en cuenta su valor como chatarra”, explicó al citado medio el abogado Leonel Rodríguez Lima.

“El tiempo de explotación del dique es de 25 años. Ya ha pasado el 8% de ese tiempo. Es un absurdo total. Por ahorrarse unos cuantos miles de pesos cubanos, están dejando de ganar, e incluso perdiendo, millones de dólares. Eso es una chapucería. Es algo que no hubiera ocurrido cuando éramos una corporación con Curazao”, añadió el empleado anónimo.

En 2006, tres obreros cubanos presentaron en Miami una demanda a la, en ese entonces, Curaçao Drydock, por explotación de mano de obra en condiciones de esclavitud moderna.

El Tribunal Federal del Distrito de Miami aprobó que la compañía los indemnizara con 80 millones de dólares, siendo los únicos que lograron escapar al sistema de trabajo forzado en Willemstad, Curazao.

Ahí, 108 cubanos eran explotados casi sin sueldo, por Jesús Bequer Soto del Valle, sobrino de la esposa de Fidel Castro, quien manejaba la compañía.

Actualmente, los malos salarios, la falta de utilidades, la no contemplación de antigüedad, horas extra, nocturnidad y condiciones de peligrosidad, todo cuanto no es remunerado, han sido denunciados mediante cientos de cartas que han llegado hasta el Ministerio de Transporte.

No obstante, ninguna autoridad ha respondido, y aunque muchos empleados dejan la empresa, también varios son obligados por la necesidad a permanecer en condiciones básicamente de explotación laboral.

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