
El hotel Grand Aston La Habana suspendió temporalmente sus operaciones esta semana debido a la falta de combustible, una carencia que impide mantener activos los generadores eléctricos y otros servicios esenciales.
De acuerdo con el medio independiente CubaNet, los huéspedes fueron evacuados del establecimiento, ubicado frente al Malecón, mientras la entrada quedó acordonada y bajo acceso restringido.
La medida fue confirmada por una trabajadora que solicitó mantener su identidad en secreto por temor a represalias. La instalación abrió en marzo de 2022 como parte de la expansión hotelera promovida por el régimen cubano, pese al deterioro de la infraestructura eléctrica y los servicios públicos del país.
Evacúan a los huéspedes
Los clientes alojados en el complejo tuvieron que abandonar sus habitaciones. Hasta el momento, la administración no ha precisado cuántas personas fueron evacuadas ni los establecimientos hacia los cuales habrían sido trasladadas.
Los directivos comunicaron a los empleados que el cierre continuará “hasta que mejore el contexto”. Sin embargo, los trabajadores identificaron la escasez de combustible como la causa principal de la paralización.
La falta de diésel impide alimentar las plantas eléctricas necesarias para sostener la climatización, los ascensores, las cocinas y el suministro de agua. El Grand Aston contaba con 600 habitaciones al momento de su apertura, además de restaurantes, bares, salones y una piscina.
Crisis energética paraliza hoteles en Cuba
El establecimiento se suma a otras instalaciones turísticas que han reducido servicios, cerrado áreas o enviado a sus empleados a casa durante 2026. Los apagones prolongados, la falta de insumos y la escasa ocupación dificultan la continuidad de las operaciones.
La crisis de combustible también afecta el transporte de pasajeros y la aviación. Varias aerolíneas han suspendido conexiones con Cuba o realizan escalas en terceros países para repostar antes de completar sus vuelos de regreso.
Estas dificultades han reducido la conectividad de la Isla y encarecido los viajes. También han agravado la pérdida de competitividad frente a otros destinos del Caribe con mejores servicios e infraestructura.
El turismo cubano profundiza su desplome
Entre enero y abril de 2026, la llegada de visitantes extranjeros cayó un 55,8% frente al mismo período del año anterior. La reducción de turistas coincide con la retirada o disminución de operaciones de varias cadenas internacionales.
El deterioro contradice la política de inversiones aplicada durante años por el gobierno cubano. Mientras hospitales, viviendas y plantas eléctricas acumulaban graves problemas, el Estado destinó cuantiosos recursos a construir hoteles controlados por conglomerados vinculados a las Fuerzas Armadas.
El cierre del Grand Aston expone la fragilidad de ese modelo. Una instalación inaugurada hace apenas cuatro años no puede garantizar sus servicios básicos en una capital marcada por los apagones, la escasez de combustible y el deterioro de la infraestructura.