
Carlos Fernández de Cossío, viceministro cubano de Relaciones Exteriores, respondió públicamente a la orden ejecutiva que Donald Trump firmó el 1 de mayo de 2025 contra el régimen. Para el diplomático, el documento no deja margen de interpretación: según sus palabras, confirma los propósitos de “dominación” que, a su juicio, han impulsado décadas de política hostil hacia Cuba.
La declaración, publicada en la red social X, también aludió al impacto económico de las restricciones comerciales impuestas por Washington, un argumento recurrente en el discurso oficial cubano para explicar la crisis interna del país.
Orden Ejecutiva de EEUU contra Cuba anunciada el 1ro de Mayo despeja toda duda sobre los objetivos de dominación q realmente motivan la agresividad de tantos años y sobre la verdad indiscutible respecto al efecto destructivo del bloqueo sobre la economía y la socieadad cubanas.
— Carlos F. de Cossio (@CarlosFdeCossio) May 4, 2026
“La orden ejecutiva de EEUU contra Cuba despeja toda duda sobre los objetivos de dominación que realmente motivan la agresividad de tantos años y sobre la verdad indiscutible respecto al efecto destructivo del bloqueo sobre la economía y la sociedad cubanas”, tuiteó.
Qué establece la nueva orden ejecutiva de Trump
El documento, titulado “Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba”, representa una expansión significativa del programa sancionador estadounidense. Entre sus disposiciones principales, ordena el congelamiento de activos y propiedades en territorio norteamericano pertenecientes a funcionarios del gobierno cubano, entidades estatales y cualquier persona o institución que les proporcione respaldo material, financiero o tecnológico.
Hoja informativa: El presidente Donald J. Trump impone sanciones a funcionarios del régimen cubano responsables de la represión y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos – https://t.co/QeYB5E0i3y
— Embajada de los Estados Unidos en Cuba (@USEmbCuba) May 1, 2026
Los sectores directamente señalados incluyen energía, defensa, minería, servicios financieros y seguridad. Además, introduce sanciones secundarias dirigidas a bancos e instituciones financieras de terceros países que procesen transacciones vinculadas con los individuos y organismos designados, lo cual amplía el alcance de la medida más allá de las fronteras bilaterales.
Reacciones en cadena desde La Habana
La postura de Fernández de Cossío no fue aislada. El mandatario cubano Miguel Díaz-Canel calificó la estrategia estadounidense con términos particularmente duros, mientras que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla emitió un mensaje de resistencia institucional.
Por su parte, el embajador caribeño ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, apareció en medios estadounidenses rechazando cualquier posibilidad de capitulación.
En @FoxNews, expuse cómo las nuevas sanciones de EEUU castigan a terceros países y empresas que comercian con #Cuba. Ratifiqué que estamos listos para dialogar en igualdad y respeto, sin aceptar presiones ni injerencias. pic.twitter.com/Guhn0hfFe6
— Ernesto Soberón (@SoberonGuzman) May 4, 2026
Esta cadena de pronunciamientos oficiales refleja una estrategia comunicacional coordinada por parte de La Habana frente a lo que percibe como una escalada sin precedentes recientes.
Desde la Casa Blanca, la justificación de estas medidas apunta a razones de seguridad nacional. Funcionarios han señalado que la isla constituye un espacio que facilita operaciones de inteligencia extranjera, actividades militares y presencia terrorista a escasa distancia del territorio continental estadounidense.
Trump, además, ha realizado declaraciones particularmente directas sobre el futuro de Cuba, incluyendo referencias a la presencia naval cercana a sus costas y afirmaciones sobre un desenlace inminente para el gobierno de la isla.
Las cifras hablan por sí solas. Desde enero de 2025, la administración estadounidense ha impuesto más de 240 sanciones contra el gobierno cubano y ha interceptado múltiples buques petroleros con destino a la isla, reduciendo drásticamente sus importaciones energéticas.
Las consecuencias para la ciudadanía son severas. Amplias zonas del país sufren cortes eléctricos prolongados que afectan la vida cotidiana de millones de personas. Los análisis económicos internacionales proyectan una contracción significativa del producto interno bruto cubano para 2026, resultado tanto de la crisis estructural acumulada durante décadas como del colapso energético actual.
Todo indica que la presión de Washington sobre La Habana continuará intensificándose. Las declaraciones previas de Trump anticipando dificultades crecientes para el gobierno cubano, combinadas con el ritmo acelerado de nuevas sanciones, configuran un panorama donde la confrontación diplomática y económica entre ambos países no muestra indicios de moderarse en el corto plazo.
La pregunta que queda abierta es hasta qué punto esta estrategia de máxima presión logrará sus objetivos declarados sin profundizar aún más la crisis humanitaria que ya padece la población civil cubana.
