
El centro de detención migratoria Alligator Alcatraz podría cerrarse de manera definitiva ante una petición del gobierno de Florida a causa de altos costos, disputas ambientales y denuncias de condiciones insalubres para los detenidos.
Según The New York Times, la administración de Ron DeSantis se encuentra en conversaciones preliminares con el gobierno federal para cesar las funciones del centro inaugurado por el presidente Donald Trump en julio de 2025.
Desde entonces, el estado ha gastado millones de dólares en su operación, sin recibir hasta ahora un reembolso federal de 608 millones de dólares que había solicitado para cubrir los costos del centro.
Las negociaciones surgieron después de conclusiones internas del Departamento de Seguridad Nacional, que considera la instalación demasiado costosa e ineficiente para mantenerla abierta.

Un funcionario citado por medios locales señaló que el centro cuesta más de un millón de dólares diarios y que algunos proveedores privados han tenido dificultades para sostener sus operaciones.
Actualmente, Alligator Alcatraz alberga cerca de 1.400 migrantes detenidos, todos hombres, según datos atribuidos al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
El eventual cierre ocurriría en medio de litigios judiciales y reclamos de grupos ambientalistas y de la tribu indígena Miccosukee. Ambos han sostenido que la instalación debió someterse a una evaluación de impacto ambiental antes de su construcción, por estar ubicada en una zona de humedales con especies protegidas.
Sin embargo, el mes pasado un tribunal de apelaciones permitió que el centro siguiera operando y recibiendo nuevos detenidos, tras revocar una orden que había exigido su clausura temporal por una demanda ambiental.
Los jueces concluyeron que no se había probado que la instalación estuviera bajo jurisdicción federal, por lo que no era obligatorio el estudio ambiental alegado por los demandantes.
A las críticas por costos y medioambiente se suman denuncias de abusos contra migrantes. Uno de los casos más recientes involucra al cubano Raiko López Morffi, quien relató haber sido golpeado por custodios del centro después de una protesta por la suspensión del acceso a teléfonos para llamar a familiares o abogados.
Según documentos judiciales y reportes de prensa, varios detenidos fueron golpeados y rociados con gas pimienta tras reclamar por el corte de las comunicaciones. López Morffi, detenido durante una cita rutinaria con autoridades migratorias, dijo en una llamada grabada por su familia que sentía dolor en la cabeza, el pecho, las costillas y los hombros, y que casi no podía levantar los brazos.

Su madrastra, Lisette Champagne, aseguró a Telemundo 51 que varios guardias participaron en la agresión. Según su testimonio, ocho custodios le cayeron a golpes, uno lo impactó en un ojo y otro habría intentado estrangularlo.
La familia sostiene que el migrante, aunque cumplió previamente una condena federal vinculada con fraude de tarjetas de crédito, ahora enfrenta un trato inhumano dentro del sistema migratorio.
Cuatro migrantes cubanos muertos en centros de detención migratoria
Al menos cuatro migrantes cubanos han muerto tras haber sido arrestados por agentes del ICE durante el segundo mandato del presidente Donald Trump. El caso más reciente fue el fallecimiento de Denny Adán González, de 33 años, en el centro de detención Stewart, en Lumpkin, Georgia, una instalación privada operada por CoreCivic.
Aled Damien Carbonell Betancourt, de 27 años, murió el 12 de abril de 2026 en el Centro Federal de Detención de Miami. ICE informó que un oficial lo encontró en su celda durante la mañana en lo que parecía ser un intento de suicidio.
Geraldo Lunas Campos, de 55 años, murió el 3 de enero de 2026 en Camp East Montana, en Texas, después de un altercado con guardias mientras se encontraba en aislamiento. Una autopsia revelada por AP determinó que su muerte fue un homicidio por asfixia, causada por compresión del cuello y del torso.
Isidro Pérez, cubano de 75 años, murió el 26 de junio de 2025 tras casi seis décadas viviendo en Estados Unidos. Había llegado al país en 1966, cuando tenía 16 años, y recibió entonces un permiso de permanencia temporal. Sin embargo, fue detenido por ICE a inicios de ese mes y trasladado al Centro de Procesamiento de Krome, en Miami-Dade.

