
La selección cubana de béisbol juvenil quedó eliminada del Campeonato Mundial para menores de 18 años que se celebra en Okinawa, Japón. Tras un comienzo ganador ante equipos menos exigentes como Sudáfrica e Italia, el equipo Cuba encadenó tres derrotas consecutivas.
Con balance negativo de 2-3 no pudieron acceder a la superronda y ahora solo les queda discutir con los países de peor desempeño para determinar los puestos del séptimo al duodécimo lugar.
El equipo dirigido por Abeyci Pantoja mostró gran nivel en sus primeros partidos al derrotar a Sudáfrica 10-0 y a Italia 8-0. Sin embargo, la verdadera prueba llegó contra Japón, país anfitrión y favorito al título, que derrotó a Cuba 5-0 en un juego en el que los antillanos no lograron generar ofensiva.
Esta derrota marcó el inicio de una racha negativa para los cubanos, que también cayeron ante Puerto Rico por 1-0 y, finalmente, contra Corea del Sur por 3-0, lo que selló su eliminación del torneo. En ese lapso eslabonaron 22 entradas seguidas sin marcar carreras, con 31 ponches recibidos y con solo cinco imparables.
Además, el equipo cometió errores cruciales en el campo, como en el partido contra Corea del Sur, donde se produjeron tres fallos defensivos. Esta combinación de fallos en la defensa y la falta de capacidad ofensiva fue la causa principal del descalabro. El equipo falló en las expectativas precompetencia que se habían establecido por las máximas autoridades del Inder.
La última vez que Cuba ganó un título mundial juvenil fue en 2004, y desde entonces, el béisbol cubano ha tenido dificultades para mantenerse en la cima del deporte. Según el especialista Francys Romero, “esto también es parte del béisbol de Cuba. No existe una base sólida de preparación, cero juegos de confrontación con otros rivales precompetencia y así es prácticamente imposible generar un resultado”.

A raíz de la eliminación, numerosos comentarios de fanáticos han señalado las deficiencias estructurales del béisbol en Cuba. Muchos coinciden en que la falta de una preparación adecuada y el insuficiente número de partidos competitivos son factores que afectan el desempeño de la selección nacional.
Algunos, como Yosmel Ernesto Lamadrid Leyva, subrayan que el béisbol cubano necesita una reestructuración profunda, no solo a nivel de jugadores, sino también en los procesos de formación y en la estructura de los campeonatos nacionales.
Este resultado ha dejado en evidencia que el béisbol juvenil cubano necesita una renovación en sus bases, desde la infraestructura hasta los dirigentes encargados del deporte. Lo más preocupante es que de ese equipo saldrán los representantes del equipo Cuba de mayores en el futuro cercano.

