
La producción local de materiales de construcción en Cuba enfrenta un estancamiento crítico, lo cual incide directamente en el fracaso del plan de construcción de viviendas, que solo se ejecuta al 22%.
Durante los debates de la Comisión de Industria, Construcciones y Energía en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), se discutieron las dificultades que persisten en el cumplimiento de los planes para mejorar el fondo habitacional y erradicar los pisos de tierra.
El gobierno comunista había apostado por aprovechar los recursos endógenos y reciclables para dinamizar la economía local, pero la producción sigue siendo sumamente baja y escasa en variedad.
Las provincias de Guantánamo, Holguín y Villa Clara han intentado priorizar el uso de materias primas locales, como barro, canto, madera y plástico reciclado. Sin embargo, la escasez de cemento y acero, así como la falta de acceso adecuado a estos insumos, ha impedido que se logren avances significativos.
Uno de los principales objetivos del Ministerio de la Construcción (Micons) es la producción de cal mediante hornos criollos, pero el incumplimiento es generalizado. En ello incide la enorme crisis energética que afecta al país.
Aunque algunas provincias como Sancti Spíritus, Cienfuegos y Guantánamo han logrado avances, la mayoría de los hornos construidos en otras zonas no cumplen con los estándares necesarios. La falta de hornos eficientes y combustibles adecuados ha retrasado el crecimiento en la capacidad productiva del sector.
En cuanto a la producción de elementos de arcilla, como tejas y losas, la situación es igualmente preocupante. Si bien en Villa Clara se han producido hasta 43.000 unidades de losas, otras provincias como Sancti Spíritus apenas han producido materiales. La dependencia de cemento y acero también ha dificultado la fabricación de carpintería de hormigón, limitando la capacidad de producción de puertas y ventanas.
Por otro lado, las minindustrias locales que producen conexiones, tuberías y otros materiales esenciales siguen funcionando con limitaciones. La escasez de materias primas y la falta de recursos para su expansión, junto con la escasa asignación de diésel y la intermitencia del suministro eléctrico, están afectando gravemente su capacidad productiva. Además, muchas minindustrias han quedado sin transformadores eléctricos trifásicos durante más de un año, lo que ha empeorado aún más la situación.
La crisis habitacional en Cuba sigue siendo uno de los problemas más graves. De las 4.092.827 viviendas existentes y censadas, el 35% se encuentra en mal o regular estado, lo que implica que alrededor de 1.445.222 viviendas requieren reparaciones urgentes.
El déficit habitacional al cierre de marzo de 2025 es de 805.583 viviendas, con 398.364 de ellas pendientes de rehabilitación y 407.219 nuevas construcciones requeridas. El programa de erradicación de pisos de tierra ha sido otro fracaso evidente. Aunque se habían planeado eliminar 13.536 pisos de tierra en 2025, hasta la fecha solo se han solucionado 266, lo que representa un mínimo 2% del total. En cuanto a las cuarterías, solo se han erradicado dos de las 8.736 existentes.
El Ministro de la Construcción, René Mesa Villafranca, alertó sobre el aumento de cubiertas ligeras debido a fenómenos meteorológicos, lo que aumenta la vulnerabilidad de las viviendas ante futuros ciclones tropicales.

