
En medio de la peor crisis económica de Cuba desde 1959, caracterizada por una escasez crónica de alimentos y elevados índices de inflación, el régimen castrista quiere potenciar la exportación de comida hacia Francia con el objetivo de incrementar los ingresos en divisas, controladas por los militares cubanos.
De acuerdo con un reportaje del portal Excelencias, un grupo de funcionarios gubernamentales viajaron a París para presentar productos frescos como frutas tropicales.
Entre ellos se encuentran el mamey, mango, guayaba, piña, lima persa, pepino, boniato, cúrcuma y jengibre. Todas producidas en las entidades Cítricos Arimao, Horquita y Eladio Machín, que utilizan mano de obra barata al pagarle a los trabajadores agrícolas bajísimos precios por su esfuerzo.
Liliana Mederos, directora de Ciencia y Desarrollo de la Delegación de Agricultura en Cienfuegos, explicó que una de las vías de exportación que pueden potenciar es deshidratación de productos perecederos para aumentar su vida útil y hacer menos exigente la logística de empaque y traslado, al tiempo que se le agrega un valor extra a las producciones agrícolas.
Por su parte, Yanet González, directora de Comercio Exterior, Inversión Extranjera y Cooperación de Cienfuegos, dio a conocer a inversionistas franceses convocados a la sede diplomática de Cuba en París que pueden poner su dinero en Cuba, particularmente en la Perla del Sur.
Con ese ánimo los invitó a participar en la segunda edición de la Feria Internacional Exposur. Este evento se celebrará del 21 al 24 de mayo de 2025 en Cienfuegos y tendrá a Francia como país invitado.
La actual crisis económica de Cuba es peor que la de 1990
El economista Carmelo Mesa-Lago concluyó en un reciente estudio que la actual crisis económica en Cuba supera la severidad del Periodo Especial de la década de 1990. La economía cubana ha decrecido un 2% anual entre 2019 y 2023, con una notable disminución en la producción industrial y agrícola.
La inflación alcanzó casi el 1000% en 2022, siendo la más alta en América Latina después de Venezuela. La crisis actual es exacerbada por la falta de exportaciones suficientes y la dependencia de aliados externos, cuya ayuda ha disminuido drásticamente en los últimos años.
Particularmente preocupante son los precios de los alimentos, que han experimentado un aumento alarmante, con incrementos significativos que dificultan el acceso a productos básicos. La escasez de comida es un problema grave, con raciones limitadas y largas colas para obtener productos esenciales.
Esta situación ha llevado a una mayor dependencia de remesas y mercados informales, donde los precios son aún más altos. La producción local ha disminuido, agravando la situación y aumentando la desesperación de la población por acceder a alimentos básicos.

