
Una bodega de la localidad de La Colorá en Holguín, fue asaltada por varios individuos con la intención de saquear los pocos alimentos que allí se resguardaban para abastecer el pueblo.
La información fue difundida en redes sociales y en los comentarios de la publicación, se puede notar la indignación y el debate sobre las causas profundas de esta situación. “La gente tiene hambre. Y eso es triste. Muchos de estos chivatos se pararon en frente de las bodegas a gritar consignas comunistas y a agradecer a la dictadura las migajas que venden”, comentó un usuario, reflejando el resentimiento de una parte de la población hacia quienes defienden el régimen mientras sufren las mismas penurias que el resto.
Uno de los aspectos más criticados en el debate generado por este hecho es el programa “Los Guardianes de mi Bodega”, promovido por el gobierno cubano. Esta iniciativa consiste en que ciudadanos comunes, en su mayoría personas mayores, se encarguen de vigilar los establecimientos estatales, muchas veces sin protección y en condiciones precarias. “No se arriesguen, esa burla no vale la pena”, advirtió el usuario Saúl Manuel, la persona que compartió el hecho en Facebook.
El comunismo ha utilizado durante décadas al propio pueblo para proteger los recursos del Estado, que son presentados como “conquistas de la revolución”. Este mecanismo de control no es nuevo. Durante años, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) han servido como una red de vigilancia vecinal, donde ciudadanos espían y denuncian a sus propios vecinos bajo la premisa de “defender el proceso revolucionario”.
Ahora, con “Los Guardianes de mi Bodega”, el gobierno parece seguir la misma línea: utilizar a la población más vulnerable y afines al régimen para ejercer control sin ofrecerle garantías de seguridad ni mejores condiciones de vida.
El deterioro económico y social en Cuba ha provocado un escenario en el que la desesperación lleva a muchas personas a delinquir. Si bien el robo no puede justificarse, las condiciones en las que vive el pueblo cubano explican por qué la violencia y los saqueos se han vuelto más frecuentes. “Un pueblo muriéndose de hambre es capaz de todo. Es un instinto animal buscar la comida. Se verán horrores”, alertó otro usuario en redes.
Este hecho no solo evidencia la falta de seguridad en el país, sino también la incapacidad del Estado para garantizar lo más básico: el acceso a los alimentos y la protección de su propia población. Mientras el gobierno continúa promoviendo medidas ineficaces y responsabilizando al “bloqueo” por la crisis, la realidad es que el pueblo cubano sigue sumido en la miseria y el abandono.