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Grandes desafíos en la administración de las Grandes Ligas y la Federación Cubana de Béisbol

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Grandes desafíos en la administración de las Grandes Ligas y la Federación Cubana de Béisbol

Estos obstáculos enseñan que cualquier disposición, sin cambios estructurales en el sistema vigente, resultara improbable la regeneración de la pelota cubana.

                                                                                               Federación Cubana de Béisbol (DIARIO DE CUBA)

De acuerdo con lo firmado entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y las Grandes Ligas de Béisbol de Estados Unidos (MLB), aunque permite a los deportistas cubanos pertenecer mediante un contrato a los equipos profesionales norteamericanos, sin perder la residencia ni su vínculo con la pelota nacional, enfrenta grandes obstáculos.

La controvertida situación de la Federación Cubana de Béisbol (FCB) es gubernamental, como son todas las asociaciones existentes en Cuba después de 1959. A lo que Higinio Vélez precisas que la organización existe desde hace algunos años y que está reconocida por organismos como la Federación Mundial del Beisbol y Softbol, la Confederación Panamericana de Béisbol y otros organismos internacionales, sin embargo esto no es suficiente para darle carácter independiente.

Otra situación es que aparte del acuerdo entre MLB y la FCB este inscrito con lo establecido por la Oficina para el Control de Activos Extranjeros, adscrita al Departamento del Tesoro, no obstante si el Gobierno actual norteamericano decide activar el capítulo III de la ley Helms-Burton lo más probable es que el convenio sea anulado porque sería contradictorio.

Estos obstáculos enseñan que cualquier disposición, sin cambios estructurales en el sistema vigente, resultara improbable la regeneración de la pelota cubana y que por tanto será complicado rectificar el camino que conduce a la desaparición de la pelota profesional, de las asociaciones cívicas y  empresas nacionales que las hicieron destacar.

El desarrollo profesional de la pelota estuvo presente desde el siglo XIX. En la primera mitad del siglo XX existían varios circuitos profesionales y amateurs que contaban con dos modernos estadios en la capital: la Tropical y el Cerro, donde albergaban de 15 mil a 30 mil personas. Esto sostenido por empresas privadas y la sociedad civil.

Los cubanos jugaban y ganaban en los topes con equipos profesionales de Estados Unidos; fueron los ganadores en las series mundiales de béisbol amateur que iniciaron en Londres en 1938, después impusieron la Serie del Caribe en siete de las doce ediciones 1949 y 1960; fundaron la Liga Cubana de la Pelota Profesional y los Cubans Sugar´s Kings ganaron la llamada Pequeña Serie Mundial 1959; la Liga Cubana era el circuito principal de América Latina y Cuba la segunda potencia mundial de la pelota profesional y primera amateur.

Por medio de la economía y el desamparo de la sociedad civil, se creó el Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (INDER) y se limitó la pelota profesional, las trasmisiones televisivas del béisbol norteamericano, la Liga Nacional, las ligas de verano y los topes con equipos de Grandes Ligas. La pelota quedó subordinado a la política y gracias a las subvenciones de la Unión Soviética se impuso la supremacía en las competencias amateurs.

En enero de 1967 el líder de la revolución enunció: «Se erradicó el deporte profesional, y sobre todo, se erradicó en aquel deporte, que era uno de los más populares: la pelota. Y jamás se soñó que una masa tan enorme de ciudadanos practicara ese deporte, que se pudiera alcanzar en tan breve tiempo tan extraordinaria calidad. Pero lo más interesante es que jamás ningún deportista profesional cuyo negocio es el deporte, jugó con tanto entusiasmo, con tanta entereza, con tanto coraje, como el que llevan a cabo nuestros deportistas, que no son profesionales».

Al iniciarse los topes con la pelota profesional y perderse las subvenciones soviéticas se evidenció la inviabilidad del modelo totalitario.

Lo sucedido en la pelota cubana confirma que en la época de la globalización y las nuevas tecnologías de la información, el totalitarismo, por su naturaleza, excluyente es inviable. Por lo cual el daño ocasionado resulta irreversible desde el mismo sistema que lo originó.

 

Con información de Diario de Cuba

 

 

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