
La Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, por sus siglas en inglés) persigue activamente un buque petrolero cerca de las costas de Venezuela. De ser interceptado, sería el tercer buque de este tipo incautado por las fuerzas estadounidenses en medio de la tensión política entre Caracas y Washington.
La embarcación, identificada como el Bella 1, está sancionada por el Departamento del Tesoro de EEUU desde el año pasado. Según Washington, el navío está vinculado con Irán, país que mantiene una relación estrecha con Venezuela en términos de comercio de petróleo y apoyo mutuo.
Este barco ha sido acusado de participar en actividades ilícitas, incluidos los vínculos con el narcotráfico, un crimen que las autoridades estadounidenses aseguran que el régimen de Maduro utiliza para financiar sus actividades.
Un funcionario, bajo el anonimato, comentó a Reuters que el buque, hasta el momento, no se había abordado y que las interceptaciones pueden adoptar diferentes formas, entre ellas navegar o volar cerca de los buques sospechosos.
De acuerdo con los datos obtenidos por la firma de análisis marítimos TankerTrackers.com, más de 30 de los 80 buques que operan en aguas cercanas a Venezuela están sujetos a sanciones estadounidenses.
El primer tanquero venezolano interceptado por EEUU, desde que inició un despliegue militar frente a las costas de la nación sudamericana para frenar el tráfico de drogas, fue identificado con el nombre de Skipper y llevaba una bandera falsa de Guyana.
Según los reportes, el navío estaba camino a Cuba cuando fue incautado. Los reportes indican que el Skipper desde hace tiempo estaba sancionado por movilizar crudo para beneficiar a agrupaciones terroristas.
El pasado fin de semana, ocurrió la segunda intercepción, aunque no se ofrecieron mayores detalles de esta operación. ABC News confirmó que el buque fue detenido en el mar Caribe, frente a las costas venezolanas.
Por su parte, el gobierno venezolano ha afirmado que la presión de EEUU es parte de una estrategia para aislar su industria petrolera, la cual es crucial para la economía del país. La nación sudamericana posee las mayores reservas de petróleo del mundo, lo que la convierte en un objetivo clave para las políticas económicas de Washington.
La creciente intervención estadounidense ha llevado a Caracas a aumentar la presencia de su Armada en las aguas del Caribe, con la intención de proteger a sus petroleros. Varios de estos buques, bajo escolta militar, han zarpado hacia destinos en Asia, lejos de las rutas más tradicionales que los han hecho vulnerables a la intervención de la Guardia Costera estadounidense.
En medio de todo este escenario, Washington mantiene activa una recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por información que conduzca a la captura de Nicolás Maduro.
La Agencia Antidrogas de EEUU (DEA, por sus siglas en inglés) ha acusado al chavista, quien se mantiene en el poder por medio de fraudes electorales, de estar implicado en una conspiración para el tráfico de cocaína hacia territorio estadounidense.