
La Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, por sus siglas en inglés) anunció la histórica incautación de más de 76.140 libras (34.536 kg) de drogas ilegales provenientes de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico.
Según Telemundo 51, la cantidad decomisada tiene un valor aproximado en las calles de 473 millones de dólares. La operación también contó con la colaboración del Departamento de Defensa (DOD, por sus siglas en inglés).
El operativo permitió capturar 19 embarcaciones frente a las Islas Galápagos de Ecuador, así como de las costas de Venezuela, México, República Dominicana, Jamaica y Aruba. Algunas de estas embarcaciones fueron detectadas por aeronaves de patrulla marítima.
Según la USCG, un total de 34 presuntos narcotraficantes fueron detenidos durante estas interdicciones, aunque no se precisó el número total de arrestos vinculados a todas las operaciones. Además, tampoco se informó a cuáles organizaciones criminales podrían pertenecer los detenidos.
El guardacostas Hamilton descargó en Port Everglades, Florida, dicha cantidad de drogas, de las cuales 61.740 libras (28.004 kg) correspondieron a cocaína y el resto a cargamentos de marihuana.
La magnitud de la incautación ha sido calificada como histórica, no solo por la cantidad de droga confiscada, sino también por su valor económico y el impacto esperado en las redes de narcotráfico que operan en la región.
El gobierno del presidente Donald Trump ha impulsado un plan de modernización y expansión de la Guardia Costera, que depende del Departamento de Seguridad Nacional, para tareas de seguridad y contra el tráfico de drogas.
La estrategia incluye aumentar la fuerza activa en al menos 15.000 efectivos para finales del año fiscal 2028, sumando a los actuales más de 43.000 miembros activos, 8.000 reservistas y 30.000 auxiliares.
Como parte de las labores contra el tráfico de drogas en la región, Washington desplegó tres destructores equipados con el sistema de defensa Aegis en aguas internacionales, pero posicionados de manera estratégica frente a las costas de Venezuela por los vínculos del presidente Nicolás Maduro con los carteles de los Soles y el Tren de Aragua.
Las embarcaciones movilizadas son USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, todos de la clase Arleigh Burke, con capacidad para operaciones antiaéreas, antisubmarinas y ataques a objetivos en superficie.
El despliegue forma parte de un operativo regional de gran escala que involucra alrededor de 4.000 marines en el Caribe. Además de los destructores, se prevé la participación de aviones de vigilancia P-8 Poseidon, otros buques de guerra y al menos un submarino de ataque.
Cabe recordar que la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) acusa a Maduro de ser sospechoso de los cargos de “conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importación de cocaína, conspiración para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo a un delito de drogas”.
La administración de Trump ofrece una recompensa de 50 millones de dólares a cambio de información que permita la captura del mandatario venezolano, así como también de otros altos funcionarios de su administración, como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.