
El respaldo más inesperado a la labor de Marco Rubio en la diplomacia entre Estados Unidos y Cuba no vino de un aliado republicano, sino de un viejo rival político.
El excongresista demócrata cubanoamericano Joe García declaró públicamente su confianza en el secretario de Estado como pieza fundamental en las negociaciones con el régimen de La Habana, en un gesto que trasciende líneas partidistas y pone el foco en la complejidad del momento diplomático actual.
Marco Rubio tiene el apoyo de un rival de 30 años
García hizo estas declaraciones en el programa Encuentro Virtual con Gloria Ordaz, de Telemundo 51, justo cuando el reloj diplomático corre: el ultimátum de Washington para la liberación de más de 1.200 presos políticos vence este viernes 24 de abril.
A pesar de décadas de rivalidad con Rubio, García no dudó en reconocer su valía al frente de la diplomacia estadounidense. “No comparto con su ideología, no soy de su partido, hemos sido oponentes políticos, él ha hecho campaña contra mi persona, pero lo conozco hace 30 años”, dijo.
Y añadió con claridad: “Marco Rubio representa en mucho sentido el sentido de esta comunidad y me parece que también se da cuenta la importancia de esto para el futuro de Cuba y para esta comunidad”.
Con esa afirmación, García dejó entrever que la conexión de Rubio con el exilio cubano no es solo política, sino profundamente personal. “Con Marco Rubio ahí, también está presente el exilio cubano”, afirmó.
El valor estratégico de Rubio para Cuba y para EEUU
El excongresista fue más allá del elogio personal y enmarcó la presencia de Rubio como una ventaja estratégica para todas las partes involucradas.
“Pienso que eso es positivo no solamente para EEUU, no solamente para el exilio cubano, pero para Cuba también, y la presencia de él, yo espero que arroje la posibilidad de soluciones más amplias a largo plazo para Cuba”, señaló.
Esta valoración cobra peso en un contexto donde el diálogo pende de un hilo. Díaz-Canel amenazó esta semana con romper las negociaciones si Washington insiste en condicionar el proceso al sistema político cubano, mientras el régimen niega la existencia de plazos o ultimátums.
El compromiso personal de García con los presos políticos
García también reveló que el régimen cubano le tiene prohibida la entrada a la isla. “Ellos me tienen cerrado Cuba porque se molestaron con cosas que yo hago”, explicó, refiriéndose a su insistencia en la liberación de presos políticos.
Recordó que durante su última visita, en febrero de 2025, se reunió con el gobernante Miguel Díaz-Canel y le planteó directamente la necesidad de liberar a los detenidos. “Eso es parte de cómo solucionamos este problema”, le dijo entonces al mandatario cubano.
Un nuevo capítulo diplomático con precedentes históricos
El 10 de abril aterrizó en La Habana el primer avión oficial estadounidense desde la visita de Barack Obama en 2016. La delegación del Departamento de Estado se reunió con representantes del régimen, incluido Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, lo que marcó un hito simbólico en la reapertura del canal diplomático.
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— Joe Garcia (@JoeGarcia) April 21, 2026
Para García, cualquier forma de contacto entre ambos gobiernos es un avance. “Soy de la opinión que cualquier conversación es buena”, resumió. Ya en marzo pasado había celebrado el inicio de estas conversaciones con una frase que condensa su postura: “Contra toda esperanza, hay esperanza”.
El reconocimiento de un demócrata hacia un republicano en un tema tan sensible como Cuba envía un mensaje poco habitual en la política estadounidense: cuando se trata de la libertad de un pueblo, las etiquetas partidistas pueden quedar en segundo plano.