
Cristina Lage Codorniú, hija del exvicepresidente cubano Carlos Lage Dávila, quien fue defenestrado hace 16 años, tiene visa americana y prósperos negocios en La Habana, según un artículo publicado por el periodista Mario J. Pentón en el portal Martí Noticias.
En 2009, su padre fue destituido de forma fulminante por Raúl Castro, pero hoy Cristina, junto a su esposo Orlando Alain Rodríguez Leyva, ha levantado un emporio con su empresa, Group Tentacioones SRL.
Por ese medio, opera una cadena de restaurantes de lujo en La Habana, tales como Sensacioones, Woow y Nao Habana, además de un servicio de envíos de comida llamado IFood. En total, estos negocios dan empleo a más de 40 personas.
Cristina, licenciada en Derecho, mantiene un perfil bajo y no ha comentado públicamente sobre la propiedad de estos negocios. La empresa no revela la identidad de sus propietarios, aunque se presenta como el sueño materializado de una familia apasionada por la gastronomía cubana.
Sin embargo, la falta de transparencia sobre el origen de los recursos detrás de estos negocios ha levantado muchas sospechas. Lo que más ha sorprendido es la revelación de que Cristina mantiene una visa americana y viaja frecuentemente a Estados Unidos y Europa.
Este detalle ha generado más preguntas sobre la relación entre la familia Lage y las autoridades cubanas, así como sobre la manera en que sus negocios han prosperado en un contexto de escasez y represión económica en la Isla.
Carlos Lage Dávila, quien desempeñó un papel clave en la dirección económica de Cuba durante el “Período Especial”, fue un hombre de confianza de Fidel Castro. Su caída en desgracia en 2009, luego de ser destituido por Raúl Castro, marcó el fin de su carrera política.
Sin embargo, su legado sigue vivo en la fortuna de su hija, la cual al parecer tiene facilidades que otros emprendedores no tienen solo con presentar su apellido.
El tío de Cristina, Agustín Lage, continúa en posiciones de relevancia dentro de la estructura estatal cubana, lo que pone de manifiesto la manera en que la familia ha sabido navegar las aguas políticas y económicas a pesar del “traspié” sufrido por Carlos Lage.
Los restaurantes de la familia ofrecen experiencias de alta cocina que contrastan fuertemente con la pobreza generalizada que afecta a la población cubana, donde la escasez es reinante. La mayoría de los que ofertan son importados y por ello se explicaría los continuos viajes de Cristina al exterior y su visa americana.
Los precios en estos restaurantes son inalcanzables para la mayoría de los cubanos, quienes sobreviven con salarios que rondan los 15 dólares mensuales. Un plato como el Tomahawk Gallego, que supera los 114 dólares, representa más de medio año de salario para la mayoría de los trabajadores de la Isla.
El ascenso de Cristina y otros empresarios cercanos al poder, como Sandro Castro, nieto de Fidel, y Vilma Rodríguez, nieta de Raúl, plantea interrogantes sobre el futuro económico y político de Cuba.
La apertura al sector privado ha permitido que algunos miembros de la élite política cubana se beneficien enormemente, mientras que el pueblo continúa sumido en la miseria.


Así es y todo lo que hay por detrás del telón corrupto y ladrón del régimen Dictatorial cubano.
YA NO RESPETAN AL PUEBLO …