
Cuba ha enfrentado una drástica disminución en la ocupación hotelera durante 2025, reflejando un panorama sombrío para el sector turístico, que ya se encontraba debilitado por la pandemia de COVID-19.
Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el 81.1% de las habitaciones de hotel en el país permanecieron vacías el año pasado. El dato es un 4% peor que la caída registrada en 2024.
El descenso ha afectado gravemente los ingresos generados por el turismo internacional, que experimentaron una disminución del 9.3%, totalizando 109.426 millones de pesos, lo que representa una caída significativa en un sector que depende de los visitantes extranjeros para mantener su economía.
Los números de turistas internacionales también fueron alarmantes. Cuba recibió 1.810.663 turistas en 2025, una cifra que representa un retroceso del 18% con respecto al año anterior. El descenso ha sido el más pronunciado desde 2003, sin contar los efectos de la pandemia.
Los principales emisores de turistas, como Canadá, Rusia y Estados Unidos, registraron reducciones importantes en las llegadas, con descensos de entre el 12.4% y el 29% en comparación con 2024. Los turistas provenientes de Alemania, Rusia y España fueron los más afectados, con caídas de hasta el 49.5%.
La caída en las visitas de los cubanos residentes en el exterior también es preocupante, con un descenso del 22.6% en comparación con el año anterior.
1/4 Se han publicado los datos oficiales del turismo en enero- diciembre de 2025 y los resultados de los 4 principales indicadores fueron peores en comparación con el periodo similar de 2024. Llama la atención la baja tasa de ocupación: no se ocuparon 4 de cada 5 habitaciones pic.twitter.com/IuUa33khGu
— Pedro Monreal (@pmmonreal) March 14, 2026
La situación económica no solo ha afectado la llegada de turistas, sino que también ha obligado al Ministerio de Turismo a tomar medidas extremas para mitigar la crisis energética que atraviesa el país.
La escasez de combustible y la suspensión de vuelos internacionales han forzado el cierre temporal de varios hoteles, en un intento por ahorrar recursos y concentrar la clientela en instalaciones con mejores capacidades operativas.
Entre los hoteles cerrados temporalmente se encuentran algunos de los más emblemáticos de la Isla, como el Hotel Habana Riviera y el Hotel Nacional de Cuba, ambos en La Habana. Estos cierres están destinados a realizar mejoras en las instalaciones, con el objetivo de atraer a un público más selecto una vez se reabran.
Además, el Hotel Playa Blanca en Varadero, el Hotel Parque Central y el Hotel Melia Cayo Coco también están en proceso de renovación. En las últimas horas también se cerró el hotel Torre K en el Vedado habanero, que es administrado por Iberostar.
El impacto de la crisis energética no se limita solo a los hoteles. La escasez de combustible ha afectado gravemente el tráfico aéreo, con aerolíneas como Air Canada suspendiendo sus vuelos a Cuba.
La interrupción en la conectividad ha sido exacerbada por la baja demanda, que refleja la desconfianza internacional sobre la situación interna del país.
Varios gobiernos, incluidos los de Estados Unidos y Canadá, han emitido alertas de viaje desaconsejando a sus ciudadanos que visiten Cuba, lo que ha generado aún más incertidumbre sobre la viabilidad del sector turístico cubano.