
La región oriental de Cuba ha sido devastada en varias ocasiones por huracanes en los últimos 20 años, dejando a su paso pérdidas humanas, materiales y una constante necesidad de preparación ante el inminente peligro que suponen estos fenómenos.
A raíz de la amenaza del ciclón Melissa, que se acerca a la zona este de Cuba, el meteorólogo cubano Henry Delgado Monzor recordó los estragos que causaron otros huracanes, destacando especialmente el paso de Sandy en 2012. Ahora Melissa parece reeditar la misma trayectoria.

El huracán Sandy, que tocó tierra en el oriente de Cuba el 25 de octubre de 2012, sigue siendo un punto de referencia en la memoria colectiva de la región. Con vientos de hasta 185 km/h, la tormenta dejó 11 muertos en Cuba, 9 de ellos en Santiago de Cuba y 2 en Guantánamo, y causó graves daños materiales.
La marea de tormenta y las inundaciones arrasaron con viviendas, infraestructuras y cultivos, afectando especialmente a municipios como Palma Soriano, San Luis y Contramaestre, en Santiago de Cuba.
A 13 años de ese devastador paso, el meteorólogo instó a la población a mantener la alerta ante la posible intensificación de Melissa, que podría convertirse en un huracán de gran intensidad en las próximas horas.
Huracanes que marcaron las últimas dos décadas
En los últimos 20 años, la región oriental de Cuba ha experimentado el paso de varios huracanes de gran magnitud, los cuales han dejado huellas profundas en las comunidades afectadas.
Uno de los huracanes más impactantes fue el huracán Iván, que entre el 10 y el 14 de septiembre de 2004 afectó gravemente la región sur de Santiago de Cuba, Granma y Cienfuegos, aunque sin tocar tierra directamente. Los vientos superiores a los 200 km/h provocaron inundaciones costeras que obligaron a la evacuación de más de 2 millones de personas.
Otro huracán significativo fue el Dennis, que azotó Cuba entre el 8 y el 9 de julio de 2005. Con vientos de hasta 230 km/h, este fenómeno natural causó severos daños en las provincias de Granma, Cienfuegos y Matanzas. Las viviendas y edificios públicos fueron los más afectados, mientras que las comunidades costeras quedaron sumidas en la destrucción.

En 2008, Cuba vivió el paso de dos huracanes devastadores, Ike y Paloma. El primero, que tocó tierra en Punta Lucrecia, Holguín, causó cuantiosos daños materiales a su paso. Por su parte, el huracán Paloma, que afectó principalmente a la región de Camagüey, dejó una secuela de destrucción, aunque se debilitó rápidamente.
En octubre de 2016, el huracán Matthew tocó tierra por Punta Caleta, en Guantánamo. Con vientos sostenidos de entre 220 y 230 km/h, Matthew dejó una estela de destrucción, afectando principalmente a los municipios de San Antonio del Sur, Imías y Baracoa. Aunque no hubo víctimas fatales, el huracán dejó más de 42.000 viviendas afectadas, muchas de ellas de manera parcial, y causó la destrucción de infraestructuras clave como escuelas y hospitales.
En 2017, Cuba fue azotada por el huracán Irma, que llegó a la isla como un huracán de categoría 5, el primero de este tipo en tocar tierra cubana desde 1932. Con vientos de 275 km/h, Irma provocó inundaciones y graves daños en varias provincias, incluyendo Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y Villa Clara.
A medida que la tormenta tropical Melissa se desplaza por el Caribe, el Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) ha instado a la población a mantener la alerta y tomar medidas preventivas. Se prevé que Melissa gane intensidad y se convierta en un huracán categoría 4 o 5 durante el fin de semana, lo que podría generar impactos significativos en la región oriental cubana.

