
El Gobierno de Estados Unidos comenzó a enviar la ayuda humanitaria prometida tras el paso del huracán Melissa, que devastó el oriente cubano en octubre de 2025, con la entrega de módulos de alimentos y productos de higiene a familias damnificadas a través de instituciones religiosas en la Isla.
La asistencia, valorada en tres millones de dólares, está siendo gestionada por organizaciones vinculadas a la Iglesia católica, principalmente Cáritas Cuba, que coordina la recepción y distribución de los donativos en comunidades afectadas de las provincias orientales.
Este fin de semana, Cáritas Cuba informó del inicio del reparto en la Parroquia San Pedro Apóstol, en el municipio de Cacocum, Holguín, donde voluntarios de la diócesis comenzaron la entrega de los módulos a familias que perdieron bienes básicos tras el impacto del ciclón.
En una publicación en redes sociales, la organización precisó que los equipos parroquiales, junto a miembros de las comunidades, iniciaron la distribución en la tarde del sábado, priorizando a los hogares con mayores niveles de afectación tras el evento meteorológico.
De forma paralela, la ayuda también llegó a Santiago de Cuba. Desde la Casa de Retiros y Convivencias de El Cobre, comenzó la entrega organizada de los módulos de alimentos e higiene a personas identificadas como las más vulnerables.
Según Cáritas, en esta etapa se priorizó a personas con discapacidad, ancianos que viven solos, mujeres embarazadas y niños enfermos, previamente evaluados por los equipos locales tras el paso del huracán Melissa.
El proceso contó con el acompañamiento del arzobispo de Santiago de Cuba, la directora de Cáritas diocesana, un representante de Catholic Relief Services y el párroco y rector del Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, Rogelio Deán Puerta.
La participación de Catholic Relief Services, organización humanitaria de la Iglesia católica en Estados Unidos, refuerza el canal humanitario utilizado para hacer llegar la ayuda, en un contexto marcado por las limitaciones del régimen cubano para responder a desastres naturales.
La Embajada de Estados Unidos en Cuba confirmó la llegada de los donativos y destacó el papel de las organizaciones religiosas en la distribución. “Qué bueno ver que la ayuda del Gobierno de EEUU está llegando a los más necesitados. Y si va bien la distribución, vendrá más”, publicó en sus redes sociales.
En una publicación del sábado Cáritas informó que en la mañana del viernes llegó al aeropuerto internacional Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, un segundo cargamento de ayuda humanitaria “donado por el pueblo de Estados Unidos”, destinado a asistir a unas 6.000 familias afectadas en las provincias de Bayamo-Manzanillo, Holguín-Las Tunas, Santiago de Cuba y Guantánamo-Baracoa.
Washington había anunciado en octubre un paquete de asistencia de emergencia de tres millones de dólares para apoyar a las comunidades afectadas por Melissa, uno de los huracanes más destructivos de la temporada, que dejó daños severos en viviendas, cultivos e infraestructuras en el oriente del país.
El uso de canales religiosos para la entrega de ayuda humanitaria se ha convertido en una vía recurrente ante las restricciones políticas y logísticas que enfrenta la cooperación internacional directa con el Gobierno cubano, así como por la confianza de las comunidades en estas instituciones.
Para miles de familias en el oriente cubano, la llegada de estos módulos representa un alivio parcial tras meses de carencias, en un contexto de crisis económica prolongada y escasez de alimentos y productos básicos.