
El preso político cubano Yasmany González Valdés, conocido como Yasmany El Libre, salió esta semana a su primer pase tras tres años de reclusión en el penal Combinado del Este, en La Habana, y su estado físico generó preocupación.
Las imágenes difundidas en redes sociales por su esposa, Ilsa Ramos, muestran un deterioro evidente, con signos de desnutrición y pérdida dental, lo que reaviva denuncias sobre las condiciones en las cárceles cubanas.
Las fotografías circularon en Facebook junto a un mensaje del propio González Valdés, quien evitó describir su situación con detalle, pero dejó clara su intención de hacerlo en el futuro.
“No hace falta decir nada porque las imágenes dicen más que las palabras”, escribió. Añadió además: “En su momento hablaré de todo lo que he pasado, de todo lo que vi y me hicieron”, en alusión a presuntos abusos durante su encierro.
El opositor precisó que no se encuentra en libertad, sino bajo un régimen de mínima severidad, lo que implica ciertas flexibilidades dentro de su condena. “No estoy de libertad, sino de mínima”, aclaró en su publicación.
También advirtió sobre posibles represalias: “Si me revocan por esta publicación verán más evidente la represión sobre aquel que dice la verdad”. González Valdés fue condenado a cuatro años de prisión tras colocar un cartel contra el sistema político en La Habana.
Las autoridades lo acusaron del delito de “propaganda enemiga contra el orden constitucional”. Su detención ocurrió en abril de 2023, y desde entonces permaneció recluido en una de las cárceles de mayor población penal del país.
El testimonio de su esposa aporta detalles sobre su estado de salud. En declaraciones a Martí Noticias, Ramos afirmó: “Está superdelgado. Tiene un flemón y tenía tremenda tos”.
Explicó que las condiciones dentro del penal agravan enfermedades comunes: “Como ahí el agua es fría para bañarse y hay frialdad, ellos se enferman de catarro”. También señaló problemas dentales severos: “Tiene un absceso ahí, un flemón, y tiene tremendo dolor”.
En su mensaje, el preso político extendió su denuncia a otros reclusos, en particular a quienes participaron en las protestas del 11 de julio de 2021. “Le pido a la comunidad internacional que indague bien en el asunto, que como yo, habemos muchos pasando las peores experiencias, expresó. Añadió que estas afectaciones incluyen ámbitos “constitucionalmente, físicos y psicológicos” por ejercer derechos como la libertad de expresión.
El opositor insistió en que su encarcelamiento responde a su postura política. “No soy un delincuente (…) soy un preso político aunque no me reconozcan así”, afirmó. Asimismo, pidió la liberación de otros reclusos en situaciones similares: “Libertad para todos mis hermanos presos políticos”.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado de forma reiterada la falta de atención médica adecuada, el hacinamiento y el trato a los reclusos por motivos políticos, elementos que ahora se reflejan en el testimonio y la imagen de González Valdés tras su salida temporal.

