
El primer secretario del Partido Comunista (PCC) en Contramaestre, Yoendry Oconor Reyes, ha sido incluido en la lista de represores de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) debido a su involucramiento directo en la represión que siguió a la protesta pacífica del 16 de octubre de 2025 en Baire.
La manifestación, impulsada por el descontento de los ciudadanos ante problemas como los apagones prolongados, la escasez de agua y la acumulación de basura, fue reprimida duramente por las autoridades locales.
Durante la protesta, Erlis Sierra Gómez, un pediatra local, destacó por confrontar a Oconor Reyes en una reunión con vecinos, pidiendo soluciones a los problemas que aquejan a la comunidad. Sierra, como muchos otros, invocó sus derechos constitucionales, exigiendo la libertad de expresión y la atención a los reclamos populares.
Sin embargo, en lugar de atender los reclamos, Oconor Reyes participó en la represión del evento, lo que generó una condena inmediata de organizaciones de derechos humanos.
Horas después de la confrontación, Erlis Sierra fue detenido junto a su madre, Ania Gómez Leiva, y su hermana Yanelis. La madre de Sierra, antes de ser arrestada, grabó un video pidiendo ayuda a la comunidad, afirmando que su hijo no había agredido a nadie, sino que simplemente había pedido soluciones para el pueblo.
Sin embargo, la represión no se detuvo ahí. La seguridad del Estado, en un intento de desactivar cualquier apoyo popular, difundió un video de Sierra leyendo un guion impuesto, en el que negaba haber sido maltratado y afirmaba que había “entendido que no era la forma de exigir derechos”.
La inclusión de Yoendry Oconor Reyes en la lista de represores de la FHRC tiene implicaciones significativas a nivel internacional. Esta lista es utilizada por organizaciones de derechos humanos para identificar a los responsables de violaciones de derechos humanos, especialmente aquellos involucrados en la represión de la libertad de expresión y el derecho a la protesta.
A Oconor Reyes muy probablemente se le prohíba el acceso a visas estadounidenses y se le impongan otras sanciones de índole moral. Sin embargo, en el contexto de un régimen autoritario como el cubano, estas sanciones tienen poco impacto dentro del país, donde el control sobre el aparato estatal se mantiene intacto.
Para los dirigentes comunistas cubanos, estar en una lista de represores no tiene gran relevancia ni impacto. En un régimen como el cubano, donde la élite gobernante disfruta de privilegios que el resto de la población no tiene, las sanciones internacionales no afectan su poder. Las restricciones migratorias no tienen efecto práctico a menos que la persona decida ir a Estados Unidos. Existen otras decenas de países para visitar, o pueden quedarse en Cuba reprimiendo al pueblo.
El caso de Baire subraya el creciente descontento popular en Cuba. Los problemas sociales como los apagones y la escasez de servicios básicos continúan siendo fuentes de tensión. La represión solo ha logrado silenciar temporalmente las protestas, pero el pueblo cubano sigue buscando formas de expresar su inconformidad.
La lucha por los derechos humanos en Cuba continúa, y la visibilidad de estos actos represivos solo fortalece la resistencia interna y externa contra el régimen. El día que la nación sea liberada del comunismo, entonces sí se hará justicia. Para ello, una mayoría suficiente y necesaria del pueblo debe estar dispuesta a acabar con el régimen.

