
El médico cubano Erlis Sierra, residente en el poblado de Baire, municipio Contramaestre, fue citado por la policía este viernes 17 de octubre, un día después de participar en las protestas ocurridas en esa localidad de Santiago de Cuba.
La denuncia fue difundida en redes sociales por el comunicador independiente José Luis Tan Estrada, quien alertó sobre la persecución al joven galeno. Según su publicación, agentes de la seguridad del Estado acudieron a la vivienda de Sierra con el propósito de detenerlo, pero al no hallarlo en casa, amenazaron a su familia con tomar represalias contra su padre si no se presentaba de inmediato ante la policía.
Fuentes cercanas al médico confirmaron que su participación en las protestas fue pacífica y se limitó a expresar públicamente la frustración compartida por los habitantes de la zona, que llevan semanas soportando apagones de más de 20 horas diarias y la falta de servicios básicos.
Las autoridades lo convocaron a una supuesta “conversación”, en medio de la ola represiva desatada tras las manifestaciones ciudadanas por los apagones, la falta de alimentos y la escasez de agua potable.
El único delito del galeno fue hablar con respeto sobre lo que están viviendo. Testigos relataron que el médico se encontraba entre el grupo de ciudadanos que salieron a las calles para exigir una respuesta del Gobierno ante la crítica situación en el oriente del país.
La rápida reacción policial evidencia la intención del régimen de castigar cualquier gesto de inconformidad, incluso de figuras vinculadas al sistema de salud pública. La citación a Sierra ocurre en un contexto en el que médicos y trabajadores sanitarios enfrentan creciente vigilancia y amenazas por expresar opiniones críticas sobre la gestión estatal.
Hasta el momento, no se ha conocido si el médico acudió a la estación policial ni cuál es su situación actual. Las autoridades cubanas no han emitido declaraciones oficiales sobre el caso ni sobre las protestas en Baire, que fueron documentadas por numerosos videos difundidos en redes sociales.
La persecución de Sierra se inscribe en un patrón de represión que el Gobierno ha aplicado tras cada estallido social en el país. Desde las protestas del 11 de julio de 2021, decenas de ciudadanos han sido detenidos o sancionados por manifestarse pacíficamente, incluidos profesionales y trabajadores estatales.
Organizaciones de derechos humanos han condenado este tipo de acciones, señalando que la criminalización del disenso busca infundir miedo entre la población y disuadir futuras manifestaciones.
Mientras tanto, la tensión se mantiene en el oriente cubano, donde continúan los apagones, el desabastecimiento y la falta de agua, problemas que originaron las protestas en Baire y otras zonas del país.

