
Lo que era un fuerte rumor finalmente se confirmó. El 1 de agosto el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) dio a conocer la llegada a Cuba del entrenador brasileño Luizomar Moura quien se encargará de dirigir la selección femenina de voleibol. Este será el primer técnico extranjero en la historia de ese deporte. Tendrá la responsabilidad de devolver la gloria a un deporte que fue tres veces campeón olímpico.
El salario del destacado entrenador de clase mundial sería pagado por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB). Gracias a los fondos internacionales, Cuba también acometerá otras inversiones necesarias para el desarrollo de la disciplina. Por ejemplo, la participación en eventos de fogueo y la mejora de infraestructuras en la escuela nacional de voleibol.
Moura, quien cuenta con una vasta experiencia y títulos mundiales en su haber, tomará las riendas del equipo por un periodo de cuatro años, en un contrato que se alinea con prácticas internacionales de alto nivel. Ahora el foco está puesto en el actual ciclo olímpico que tiene como colofón los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Según el consenso de las autoridades del Inder, el Comité Olímpico Cubano y la Comisión Nacional de Voleibol, el proyecto no solo involucra la conducción de la selección nacional en manos de Moura, sino que se extiende a la formación de entrenadores cubanos, lo que promete una repercusión positiva a largo plazo para el deporte en la isla.
El contrato firmado entre la FCV y la FIVB se basa en un modelo utilizado en países como Japón, Francia e Italia, donde entrenadores extranjeros con experiencia internacional han contribuido al desarrollo de equipos de élite.
Moura se unirá al equipo cubano en la Copa Panamericana NORCECA de Voleibol Femenino, que se celebrará en Colima, México, entre el 3 y el 10 de agosto de 2025. El torneo será una oportunidad clave para que el entrenador brasileño comience a implementar su estrategia, además de ofrecerle la posibilidad de evaluar el nivel de las jugadoras cubanas en un entorno competitivo.
La noticia fue recibida con entusiasmo por muchos, aunque también generó comentarios críticos. Algunos fanáticos del voleibol cubano han expresado su preocupación por la exclusión de entrenadores locales, como Gilberto Herrera, quienes habían demostrado resultados positivos en el pasado.
Otros, en cambio, aplauden la decisión, argumentando que la contratación de un experto internacional es una oportunidad para renovar la disciplina y garantizar el regreso de Cuba a la élite del voleibol mundial.
Entre las reacciones más destacadas, Luis Cristobal Medina Acosta expresó que los entrenadores cubanos han tenido dos décadas para mejorar el nivel del equipo, pero no lo han logrado. Atrás quedaron las glorias pasadas con los tres títulos olímpicos en la década de 1990 y el bronce en Atenas 2004, todas bajo la conducción del fallecido Eugenio George.

