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Informe revela a detalle cómo opera la inteligencia cubana para espiar en EEUU

La Dirección de Inteligencia cubana presta especial atención a las universidades estadounidenses
Informe revela a detalle cómo opera la inteligencia cubana para espiar en EEUU
La Dirección de Inteligencia de Cuba es una de las organizaciones de espionaje más eficaces del mundo. (Foto © Departamento de Estado de Estados Unidos)

El informe “Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI”, emitido por el Departamento de Estado de Estados Unidos (DOS, por sus siglas en inglés), revela a detalle cómo opera la Dirección de Inteligencia de Cuba (DI) en territorio estadounidense con el fin de reclutar espías y obtener información valiosa de Washington.

El documento de más de 60 páginas, resumido por Periódico Cubano, cuenta con un apartado llamado “Un Imperio de Espionaje”, que describe a la agencia como una de las organizaciones de espionaje más eficaces del mundo y advierte que mantiene redes capaces de infiltrarse en instituciones gubernamentales, universidades, comunidades de exiliados y movimientos políticos.

La investigación utiliza como punto de partida la deserción del mayor cubano Florentino Aspillaga Lombard, ocurrida el 6 de junio de 1987. El oficial cruzó la frontera de Checoslovaquia en un vehículo del gobierno cubano y se presentó en la Embajada de EEUU en Viena.

Aspillaga había ocupado cargos relevantes dentro del aparato de inteligencia y recibió reconocimientos personales de Fidel Castro. El desertor, entonces asignado a Bratislava al frente de una empresa de fachada, comunicó a los estadounidenses que estaba dispuesto a entregar toda la información que conocía.

Su testimonio permitió descubrir una de las mayores operaciones de engaño sufridas por la Agencia Central de Inteligencia, CIA, durante la Guerra Fría. Aspillaga reveló que prácticamente todos los agentes reclutados por la CIA en Cuba desde la invasión de Bahía de Cochinos, en 1961, eran en realidad dobles agentes controlados por La Habana.

Durante más de dos décadas, Washington creyó que recibía información procedente de espías estadounidenses dentro de la Isla, cuando en realidad consumía datos seleccionados y desinformación preparada por el régimen cubano.

URSS da asistencia para el inicio del espionaje castrista

La Dirección de Inteligencia, conocida hasta 1989 como Dirección General de Inteligencia, constituye la principal agencia cubana dedicada al espionaje exterior. Fue creada a finales de 1961 con asistencia directa de la Unión Soviética y funcionó durante décadas como una extensión latinoamericana del Comité para la Seguridad del Estado, el KGB.

Según testimonios de desertores, Moscú llegó a ejercer un control efectivo sobre la agencia cubana durante los primeros años de la década de 1970. Un coronel soviético habría supervisado directamente sus operaciones. Cuba se convirtió así en una pieza estratégica dentro de la estructura internacional utilizada por el Kremlin contra EEUU.

El informe sostiene que los agentes cubanos ofrecían ventajas que los oficiales soviéticos no tenían. Por su idioma, apariencia y conocimiento cultural, podían desplazarse con facilidad dentro de comunidades cubanas, ambientes universitarios y organizaciones activistas. Esa capacidad reducía las posibilidades de que fueran identificados como operadores extranjeros.

Los oficiales cubanos pueden integrarse en amplios sectores de la sociedad estadounidense sin llamar la atención que provocarían agentes procedentes de Rusia, China o Irán. La cercanía geográfica entre ambos países también permite a La Habana mantener contactos, recibir información y desarrollar operaciones de influencia con mayor facilidad.

El espionaje cubano tras la desaparición de la URSS

Tras la desaparición de la Unión Soviética en 1991, la crisis económica redujo los recursos disponibles para el aparato cubano, pero no destruyó sus métodos, archivos ni redes. La DI preservó sus agentes y técnicas, especialmente dentro de territorio estadounidense.

La información que anteriormente era compartida con el KGB comenzó a ser entregada a nuevos aliados de La Habana. El documento asegura que Cuba canaliza datos obtenidos en territorio estadounidense hacia gobiernos adversarios de Washington, entre ellos China, Rusia, Irán y Corea del Norte.

Detectan un fortalecimiento del espionaje ruso y chino desde Cuba
China es uno de los pocos aliados que tiene Cuba en el actual contexto mundial. (Captura de pantalla © Debate – YouTube)

El acceso cubano a EEUU se habría convertido en uno de los principales activos ofrecidos por el régimen a sus socios internacionales. Exfuncionarios de contrainteligencia estadounidense citados en el informe consideran que la amenaza permanece activa.

Chris Simmons, quien participó en la identificación de varios espías cubanos, ha estimado que todavía existen decenas de agentes no descubiertos en EEUU. Algunos podrían ocupar posiciones importantes dentro de instituciones gubernamentales.

James Olson, exjefe de contrainteligencia de la CIA, también describió a los servicios cubanos como disciplinados, profesionales y difíciles de penetrar. En una entrevista realizada en 2020, aseguró que Washington subestimó durante años sus capacidades y que solo conoce una parte limitada del alcance real de las infiltraciones.

El informe identifica como centros tradicionales de operaciones a la antigua Sección de Intereses de Cuba en Washington y a la misión permanente del régimen ante las Naciones Unidas en Nueva York.

Funcionarios estadounidenses han sostenido que una proporción considerable de los diplomáticos cubanos acreditados en esos lugares cumple tareas de inteligencia. En 2003, Estados Unidos expulsó a 14 funcionarios cubanos destinados en Washington y Nueva York por realizar actividades incompatibles con sus responsabilidades diplomáticas.

¿Qué tipos de espías busca el gobierno cubano?

Uno de los elementos que distinguen a la inteligencia cubana es su preferencia por agentes motivados ideológicamente. A diferencia de otros servicios que recurren a pagos, amenazas o beneficios económicos, La Habana busca personas identificadas con el proyecto político de la revolución.

Estos colaboradores, denominados en el informe “verdaderos creyentes”, pueden actuar durante años sin recibir grandes cantidades de dinero. La ausencia de depósitos bancarios inexplicables, gastos de lujo o deudas canceladas dificulta que las autoridades detecten las relaciones clandestinas.

Activistas procastrista increpan a Marco Rubio en el Congreso de EEUU2
El régimen ha logrado infiltrar activistas hasta en el Congreso de EEUU. (Captura de pantalla © Eric Daugherty – X)

La Dirección de Inteligencia también presta especial atención a las universidades estadounidenses. El objetivo sería localizar a estudiantes jóvenes con afinidades políticas hacia el gobierno cubano y acompañar su desarrollo profesional hasta que alcancen cargos de influencia o tengan acceso a información sensible.

El espionaje cubano no busca resultados inmediatos

La estrategia no busca necesariamente resultados inmediatos. Cuba puede invertir años en formar una relación con un potencial colaborador. Algunos agentes identificados por EEUU operaron durante décadas antes de ser descubiertos, período en el que lograron ascender dentro del gobierno y acceder a materiales clasificados.

Las instituciones académicas de la Isla también funcionan, según el documento, como puntos de conexión con universidades estadounidenses. La Universidad de La Habana habría mantenido acuerdos educativos con cerca de 80 centros estadounidenses hasta 2023.

Estas relaciones incluyen becas, investigaciones, conferencias, intercambios, publicaciones y visitas académicas. El informe no afirma que todos los participantes en esos programas sean agentes, pero advierte que la inteligencia cubana aprovecha los intercambios legítimos para identificar contactos, ampliar redes y estudiar posibles objetivos.

La relación puede comenzar como una colaboración abierta y evolucionar posteriormente hacia tareas de influencia o recopilación de información. Otro rasgo importante es la integración entre espionaje, propaganda e influencia política.

Para la Dirección de Inteligencia, estas actividades forman parte de una misma estrategia. Una persona no necesita tener acceso a secretos oficiales para resultar útil al régimen cubano. La doctrina descrita por los desertores establece diferentes categorías de colaboradores.

Un “vínculo útil” puede ayudar a promover posiciones favorables a La Habana, influir en la opinión pública o facilitar contactos. Otros actores combinan actividades políticas con acceso a datos sensibles, mientras los agentes completos reciben entrenamiento, instrucciones clandestinas y sistemas seguros de comunicación.

La estructura permite que el gobierno cubano utilice periodistas, académicos, activistas, diplomáticos o funcionarios como parte de una red amplia, aunque sus niveles de conocimiento y colaboración sean distintos.

El informe también ofrece información sobre los casos más relevantes del espionaje cubano en EEUU, como la Red Avispa, Ana Belén Montes, considerada la espía más peligrosa de Fidel Castro, y Víctor Manuel Rocha.

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