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PERIÓDICO CUBANO

Iniciativa independiente en Venezuela busca combatir la desnutrición con galletas

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Iniciativa independiente en Venezuela busca combatir la desnutrición con galletas

La crisis alimenticia en Venezuela ha llegado a los límites de lo macabro

Galletas nutricionales para estudiantes en Venezuela. (Foto: fé y Alegría-Facebook)

La idea nació en el café Torontella, ubicado en la ciudad de Barquisimeto (Estado Lara, Venezuela). Allí solían servir postres  y vinos, hasta que un día Jesús Pernalete (artista plástico) y Andrea González decidieron crear una reunión de trabajo para ayudar a niños que en su etapa estudiantil no reciben la nutrición adecuada.

En esta reunión donde se encontraron también nutriólogos, pediatras e ingenieros químicos Pernalete señaló que “necesitaban crear un alimento para que los niños puedan consumir, en una barra, el equivalente a una comida en cuanto grasas, proteínas, vitaminas, minerales y carbohidratos”.

Según la fundación Cáritas de Venezuela, un 65% de los niños se encuentra en desnutrición, sumado a cinco años de recesión económica y una inflación que solo para el año 2018 se encontraba en el 13 600%.

Jesús, quien trabajó activamente con escuelas públicas como Fe y Alegría, sabe de primera mano las necesidades de todos estos niños que se encuentran en su etapa de estudiante.

Mediante un proyecto que intentaba involucrar el arte en la educación se percató del poco desarrollo que tenían los cuerpos de los niños en el período de crecimiento.

La crisis energética y la falta de gas en Barquisimeto terminó de empeorar la situación para estos niños, es por eso que Pernalete decidió crear un alimento que aportara la energía necesaria.

Después de varias reuniones, contacta a la empresa Larense de Alimentos para ver si podrían crear barras nutricionales, los directivos de la empresa sugirieron galletas porque fue el primer producto que fabricó la empresa.

Las galletas Candilluz fueron elaboradas y el proyecto fue presentado para que hiciesen donativos y patrocinios.

Algunas compañías donaron  harina, lecitina y otros materiales, y tras siete meses de pruebas pudieron dar con una galleta que no se partiera, que pudiera ser envasada sin dañarse, que tuviese buen sabor y que aportara los nutrientes necesarios para la alimentación de un niño o adolescente.

Tanto fue el empeño que lo que empezó como una conversación por una real inquietud, se transformó en un proyecto que ganó un concurso y un premio de 2 mil dólares.

Pesaron a 300 niños, hicieron tamizaje y se observó que 110 estaban desnutridos, a estos se les empezó a dar Candiluz.

Fe y Alegría supervisó el proceso y pudieron constatar que los niños ganaban peso, mejoraban su rendimiento académico y que el estado de ánimo cambiara, haciendo que Fe y Alegría se convirtiera en vocera del proyecto.

Hoy en día la Embajada de Suiza y Cáritas de Venezuela financian la producción de las galletas Candiluz, además la Embajada paga la comida de 250 niños de la escuela Juan XVIII, en donde inicialmente Jesús llevaba sus proyectos de arte.

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