
El 2 de marzo de 2026, fuerzas israelíes, en colaboración con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, lanzaron un ataque aéreo contra el edificio de la Asamblea de Expertos en Qom, Irán.
Este organismo, compuesto por 88 clérigos, tenía la misión de elegir al próximo líder supremo del país tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei, ocurrida el sábado pasado.
Fuentes militares israelíes confirmaron que el objetivo del ataque era desarticular el proceso de votación para elegir al sucesor de Jameneí, quien ejercía un control absoluto sobre el régimen iraní.
El bombardeo, que redujo a escombros la sede religiosa, ocurrió mientras los clérigos realizaban el conteo de los votos. Con este ataque, Israel busca generar incertidumbre sobre el futuro del liderazgo en Irán, un golpe directo a la continuidad del régimen.
El presidente Donald Trump calificó como “demasiado tarde” cualquier intento de negociación en este contexto, reafirmando la postura agresiva de Washington hacia el régimen iraní.
Mientras tanto, el Pentágono ha mantenido la superioridad aérea en la región, con la misión de neutralizar los centros de mando y control del régimen de Teherán.
En respuesta al vacío de poder creado por la muerte de Jameneí, un consejo transitorio liderado por figuras como Alireza Arafi, Masud Pezeshkian y Mohseni Eyei se ha encargado de intentar gestionar la crisis. Sin embargo, la situación sigue siendo incierta, y la presión militar y política sobre Irán se intensifica.
El ataque se enmarca dentro de una serie de ofensivas más amplias por parte de EEUUs e Israel, como parte de la operación Furia Épica, cuyo objetivo es desmantelar la capacidad de Irán para fabricar misiles balísticos y drones, así como reducir las amenazas contra las bases estadounidenses y el transporte marítimo en la región.
Las fuentes de inteligencia estadounidenses indican que, en paralelo a las acciones militares, también se están implementando medidas económicas y diplomáticas para debilitar al régimen iraní.
Irán, por su parte, ha respondido con misiles y drones contra territorio israelí, exacerbando aún más la tensión en la región. Mientras la violencia continúa escalando, analistas sugieren que la situación podría dar lugar a un conflicto de mayor magnitud, especialmente si la guerra en el Medio Oriente se extiende más allá de los límites actuales.
A pesar del caos y la incertidumbre, muchos en la región consideran que la eliminación del proceso sucesorio podría tener consecuencias estratégicas para Irán, al quedar la sucesión del ayatolá en manos de figuras más divisivas y sin un claro líder supremo.
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