Noticias destacadas

La masacre del Remolcador 13 de Marzo: otra vez denunciando el crimen

Entiendo que debo tomar por un momento el trabajo de un hombre muy especial. Me refiero a Jorge García, mi amigo de más de 50 años. Él estaría, como cada año, denunciando una vez más este crimen horrendo ocurrido a escasas millas del litoral habanero. Me refiero al Crimen del Remolcador 13 de Marzo, una […]
Remolcador 13 de marzo
El Remolcador 13 de Marzo era una pequeña embarcación cubana, cuyo hundimiento causó la muerte de 41 cubanos que intentaban salir de la isla de Cuba. (Foto © Cortesía de Jorge A. García – YouTube)

Entiendo que debo tomar por un momento el trabajo de un hombre muy especial. Me refiero a Jorge García, mi amigo de más de 50 años. Él estaría, como cada año, denunciando una vez más este crimen horrendo ocurrido a escasas millas del litoral habanero.

Me refiero al Crimen del Remolcador 13 de Marzo, una barbarie despiadada ejecutada por un régimen asesino que, sin escrúpulos ni moral, ha destruido todo lo cubano, incluso la verdad.

Quizás no pueda mostrar este crimen desde sus perceptivas tan cercanas, pero viví con él todo el drama de aquellos días. Jorge García perdió catorce familiares en ese naufragio deliberado, entre ellos su hijo, su nieto y varios parientes muy cercanos.

Lo vi sufrir. Lo vi escribir. Cada año, Jorge redactaba una nota cargada de dolor, pero también de dignidad. Nunca brotó de sus palabras el odio ni el deseo de venganza, sino un grito sereno, desgarrado, clamando por justicia. Hoy lo haré por él.

Los hechos

Una lección amarga para irresponsables
Así presentó el diario oficialista Granma el hundimiento del remolcador 13 de Marzo. (Captura de Granma © Cortesía de Jorge A. García)

El 13 de julio de 1994, 72 cubanos, entre ellos niños, mujeres y ancianos, abordaron en la madrugada un pequeño remolcador del puerto de La Habana, con la esperanza de escapar del hambre, la opresión y la falta de libertades que agobiaban a la Isla.

El barco, el Remolcador 13 de Marzo, había sido tomado sin violencia. La intención no era atacar ni enfrentar a nadie: era simplemente huir. A solo siete millas de la costa, tres remolcadores estatales —identificados como Polargo 2, Polargo 3 y Polargo 5— interceptaron la nave.

De acuerdo con los testimonios de sobrevivientes recogidos por organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, los atacantes embistieron repetidamente el remolcador con chorros de agua a alta presión, rompiendo el casco y lanzando a los pasajeros al mar.

A pesar de los gritos de auxilio, no hubo rescate. Los cuerpos de muchos de los 41 fallecidos, entre ellos 10 niños, jamás fueron recuperados. El mar se convirtió en su tumba.

La verdad silenciada

El régimen nunca abrió una investigación oficial. No hubo juicio. No hubo castigo. Al contrario, se impuso el silencio. El Estado cubano justificó el suceso como “un accidente” o incluso como “un acto de irresponsabilidad de los propios ciudadanos”. Una burla cruel para los sobrevivientes y los familiares de las víctimas.

Zozobró remolcador robado por elementos antisociales
Granma publicando las mismas mentiras de hoy y tildando de “elementos antisociales” a los protagonistas. (Captura de Granma © Cortesía de Jorge A. García)

Entre los niños asesinados estaban: Juan Mario García Arencibia, de solo 10 años. Yusley Gallardo, de 11 años, quien abrazaba a su madre en el agua antes de que ambos desaparecieran. Odalis Pérez, de 12 años, ahogada por la fuerza de los chorros de agua.

Uno de los sobrevivientes, María Victoria García, hija de Jorge, relató: “Vi cuando rompieron el barco. Vi a los niños caer al agua. Vi a los hombres del otro remolcador riéndose mientras nosotros gritábamos. Les suplicábamos que nos ayudaran. Nadie hizo nada. Nos dejaron morir”.

Jorge García: el testigo herido

Jorge García fue un sobreviviente moral, pero también una víctima. Perdió casi toda su familia en ese crimen. Desde entonces, dedicó su vida a denunciar lo ocurrido, escribiendo, hablando, alzando su voz con una dignidad admirable. Lo conocí bien. Su dolor no buscaba venganza, sino reconocimiento y justicia. Su única arma era la verdad.

Hoy, Jorge ya no está. El tiempo se lo llevó, pero no logró apagar su voz, ni enterrar su causa. Recojo el guante. Con la fuerza de su legado, con el coraje de los que no se rinden, acuso de nuevo a este régimen de asesinos. Señalo al mundo su rostro verdadero: no son líderes, son criminales de Estado.

El crimen sigue impune

Los asesinos viven en libertad. Algunos de ellos, altos oficiales del Ministerio del Interior, nunca fueron procesados. Muchos continúan ejerciendo cargos. La masacre sigue sin reconocimiento oficial, y el régimen sigue gritando con cinismo: “Patria o Muerte”.

El mismo gobierno que no rescató los cuerpos, que ordenó la embestida, que falseó la versión oficial, que persiguió a los sobrevivientes, sigue hoy asesinando la verdad, encarcelando voces, hundiendo familias en el dolor y exiliando a todo un pueblo.

Cierro con las palabras de Jorge García, escritas en 2005: “No es el mar el asesino. Es el régimen que no soporta la libertad. A mis muertos les debo la voz, porque ellos murieron gritando por ella”. Hoy, esa voz vive. Vive en quienes no callamos. Vive en cada cubano que exige justicia. Vive, Jorge, en este grito que vuelve a denunciar tu dolor como bandera.

Compartir en redes

¿Qué opinas? ¡Déjanos tu comentario!

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -
Noticias destacadas
- Advertisement -
Últimas noticias
- Advertisement -
Suscríbete al boletín
- Advertisement -