
El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) no reportó dos muertes por chikungunya ocurridas en enero pasado, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Entre el 1 y el 31 de enero, la OPS contabilizó 1.457 casos de chikungunya en Cuba, pero las autoridades locales no informaron sobre los decesos relacionados con la enfermedad, que llegó a ser una epidemia a finales del año pasado.
El Minsap dejó de ofrecer información detallada sobre los casos de dengue y chikungunya a finales de 2025, después de afirmar que ambas estaban “en la zona de seguridad”.
Esta declaración, hecha por la viceministra de Salud Pública, Carilda Peña, coincidió con la temporada invernal en la Isla, cuando los insectos transmisores, principalmente el mosquito Aedes aegypti, tienen menos condiciones para proliferar.
Aunque hay una reducción de casos positivos, el país registra elementos para favorecer la transmisión de las arbovirosis. La falta de combustible evita la recogida de desechos sólidos que, al final de cuentas, acumulan agua, convirtiéndose en criaderos de mosquitos.
Cuba fue uno de los últimos países en reconocer oficialmente la epidemia doble de chikungunya y dengue. El gobierno admitió públicamente el 12 de noviembre de 2025 que enfrentaba un brote de ambas enfermedades, aunque nunca declaró una emergencia sanitaria ni solicitó ayuda internacional formalmente.
Los primeros casos de chikungunya se diagnosticaron en julio y las infecciones se dispararon entre septiembre y octubre, provocando una sobrecarga en el sistema de salud y efectos tangibles en la vida social y económica, según registros de la OPS.
Durante todo 2025, la OPS contabilizó 65 muertes por dengue y chikungunya en Cuba, más de la mitad de ellas en menores de edad, y un total de 81.909 infectados, cifras muy superiores a las que llegaron a comunicarse oficialmente.
La Habana hizo llegar en octubre una solicitud de ayuda internacional tras el paso del huracán Melissa por el extremo oriental de la Isla, en la que incluyó grandes cantidades de productos químicos para combatir los mosquitos transmisores. Sin embargo, esa asistencia no se tradujo en una declaración formal de emergencia sanitaria.
La ausencia de datos oficiales sobre dengue en 2026 sitúa a Cuba entre los pocos países que no han actualizado las cifras de esta otra arbovirosis en las bases de datos públicas de la OPS.
El mes pasado, funcionarios del Minsap han reconocido recientemente que algunos de los pacientes que se han recuperado de la enfermedad no lograrán una recuperación total en tres meses, ya que sufren de “artropatía crónica inflamatoria”.
En una reunión entre expertos del sector sanitario y los líderes cubanos, se detalló que el tiempo de recuperación estimado inicialmente podría ser más largo para un porcentaje de los pacientes.
Aunque la mayoría de los afectados experimentan una recuperación parcial o total en el primer trimestre, algunos desarrollan complicaciones que requieren atención médica prolongada.
En este contexto, la combinación de un tratamiento adecuado y oportuno se vuelve fundamental para evitar la progresión de la enfermedad. Frente a este reto, un ensayo clínico con el medicamento biotecnológico cubano Jusvinza ofrece esperanza para aquellos que sufren las secuelas más graves del chikungunya.

