
Según declaraciones de una fuente anónima a la agencia Reuters, las fuerzas militares de Estados Unidos tendrían como principal prioridad la intercepción del petróleo venezolano como parte de la presión del gobierno de Donald Trump hacia la administración de Nicolás Maduro.
Un funcionario detalló al medio de comunicación que la medida busca ejercer una presión económica aún mayor sobre Caracas, priorizando la aplicación de sanciones por encima de una posible intervención militar directa.
Si bien Washington ha dejado abierta la posibilidad de usar la fuerza militar en un futuro cercano, el funcionario indicó que la prioridad en los próximos meses será aplicar sanciones económicas para lograr el objetivo: forzar a Maduro a abandonar el poder o hacer concesiones significativas.
“Los esfuerzos hasta ahora han puesto una tremenda presión sobre Maduro, y se cree que, para finales de enero, Venezuela enfrentará una calamidad económica si no hace concesiones a EEUU”, señaló el funcionario.
Las fuerzas militares estadounidenses desplegadas en el Mar Caribe han interceptado al menos tres embarcaciones que transportaban petróleo relacionado con Venezuela. Una de ellas, llamada “Skipper”, navegaba con una bandera falsa de Guyana rumbo a Cuba.
En respuesta a la creciente presión de Washington, la Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por el chavismo, aprobó una nueva ley que penaliza con hasta 20 años de prisión a quienes apoyen o faciliten las sanciones internacionales.
La legislación, denominada Ley de Protección de las Libertades de Navegación y Comercio contra la Piratería, Bloqueos y otros Actos Ilícitos Internacionales, también impone severas multas y la incautación de bienes bajo la Ley de Extinción de Dominio.
Esta nueva normativa amplía las capacidades del gobierno de Maduro para controlar a los opositores, tanto dentro de Venezuela como en el extranjero, generando preocupaciones sobre posibles abusos y persecuciones políticas.
Los críticos de la ley consideran que este tipo de medidas represivas refuerzan el control autoritario de Maduro y representan una herramienta de criminalización política, que podría ser usada para atacar a quienes critiquen al régimen o apoyen las sanciones impuestas por la comunidad internacional.
El presidente Donald Trump ha dejado en claro en declaraciones que considera “inteligente” que Maduro deje el poder, presionando al líder venezolano en medio de una crisis económica cada vez más grave en el país sudamericano.
La política de cuarentena por parte de Washington, un término evocador de la crisis de los misiles en Cuba de 1962, refleja el intento de evitar una escalada militar directa, pero mantiene la amenaza de una acción más agresiva si las sanciones no generan los resultados esperados.
El despliegue militar también ha destruido decenas de lanchas vinculadas al tráfico de drogas desde territorio venezolano. Vinculado a esto, se encuentra activa una recompensa de 50 millones de dólares por información que permita la captura de Maduro.
El mandatario de Venezuela, quien continúa en el poder gracias a un fraude electoral, ha sido acusado de una conspiración para el tráfico de drogas a EEUU y ser uno de los líderes del Cártel de los Soles.

