
Leonardo Padura, uno de los escritores cubanos más galardonados en la historia contemporánea, admitió en una entrevista con El País que acaba de instalar paneles solares en su casa de La Habana por un costo de 4.000 dólares, una suma imposible para la mayoría de los cubanos que sufren apagones diarios.
“No todos pueden permitirse esto”, confesó el autor, que a sus 69 años vuelve al centro del debate público al presentar su nueva novela Morir en la arena, disponible a partir del 28 de agosto.
Cuba vive una crisis energética sin precedentes con apagones de más de 20 horas al día. Ante la ineptitud del gobierno, que controla la generación y distribución de electricidad, todos los cubanos buscan una opción para solventar los apagones.
Muchos les piden a sus familiares y amigos que les envíen plantas eléctricas de combustión o de batería de litio. Otros arman sus propios respaldos con baterías usadas de automóviles. Mientras que algunos las roban a las propias empresas estatales, como ocurrió recientemente con Etecsa en Santiago de Cuba.
Padura, Premio Princesa de Asturias de 2015, afortunadamente tiene los recursos para instalar paneles solares en su vivienda. En los últimos meses, pasó mucho trabajo para terminar su nueva novela. El material aborda la historia de Rodolfo, un cubano marcado por la guerra de Angola y la tragedia familiar de un parricidio.
La novela explora la fractura íntima y social de varias generaciones de la Isla, entre recuerdos de sacrificios revolucionarios y la amarga constatación de la pobreza actual. Padura resume esa sensación en una metáfora brutal: “con el correr del tiempo, lo primero que sienten es que vuelven a pisar mierda”.
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— Jesús Miguel Medina (@nightniebla1) August 26, 2025
El escritor subraya que los cubanos de su generación, formados bajo consignas de sacrificio y lucha, descubren hoy que sobreviven gracias a remesas enviadas desde el exterior. Para él, esta paradoja refleja un retroceso global de las políticas sociales, pero en Cuba se siente con especial dureza, donde el retroceso económico se combina con censura y represión.
Morir en la arena parte de un caso real, pero Padura aclara que reescribió la realidad para lograr un mayor efecto dramático. Como en novelas anteriores, su intención no es ofrecer respuestas, sino plantear preguntas que obliguen al lector a participar activamente.
El autor reconoce que, aunque las formas de censura se han suavizado, continúan vigentes. Un ejemplo es la excusa de la falta de papel para impedir publicaciones. Su vínculo con la editorial española Tusquets le ha permitido escapar de esas limitaciones y publicar en 32 idiomas. Esta libertad lo ha convertido en una voz crítica con alcance global. De hecho, es más conocido fuera de Cuba que dentro.
La reflexión del autor conecta la crisis cultural con la económica y la política, marcada por pobreza, apagones y represión. Recordó las condenas ejemplarizantes tras las protestas de julio de 2021, que dejaron un saldo de centenares de presos por manifestarse.
Ante la realidad actual y haciendo reflexión sobre los últimos tiempos, Padura se mostró pesimista en cuanto al futuro de Cuba y del mundo. “El presente está tan deprimido que necesariamente tiene que haber algo que ocurra, no sé si para mejor o peor”, afirmó. “Me temo que estamos abocados a un gran signo de interrogación”.

