
Según una investigación del New York Times, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, redujo el envío de petróleo a Cuba como parte de una estrategia para suavizar las relaciones con Estados Unidos y evitar un conflicto directo con el gobierno de Donald Trump.
Además de esa medida, que exacerbo la crisis energética en la Isla, el chavista planteó una serie de acciones que le podrían haber provocado un rompimiento de relaciones diplomáticas con otros de sus principales aliados.
Maduro ofreció a Washington una participación mayoritaria en los proyectos petroleros, gasíferos y mineros de Venezuela. Además, propuso redirigir las exportaciones de crudo venezolano desde China hacia territorio estadounidense.
El gobierno venezolano otorgó a Chevron el control total de sus proyectos conjuntos con la petrolera estatal PDVSA, y también mantuvo negociaciones con las compañías ConocoPhillips y Shell para reactivar sus operaciones en Venezuela.
Asimismo, se comprometió a reducir los vínculos con otros aliados clave de su gobierno, como China, Rusia e Irán, en un intento por ganarse la confianza de la administración republicana.
Según el New York Times, durante meses se desarrollaron conversaciones secretas entre altos funcionarios de ambos países. Sin embargo, las gestiones fueron finalmente rechazadas por el gobierno de Trump, quien suspendió las conversaciones la semana pasada.
Actualmente, Washington ha intensificado su presencia militar en el Caribe. Tras el arribo de unas primeras embarcaciones a aguas internacionales de esta zona del océano Atlántico para combatir el tráfico de drogas, la administración de Trump anuncio de la creación de una nueva Fuerza de Tarea Conjunta bajo el Comando Sur (SOUTHCOM).
El objetivo de esta fuerza es frenar el narcotráfico y desmantelar los cárteles que operan en la región, especialmente aquellos vinculados con el tráfico de drogas desde territorio venezolano.
En un comunicado emitido por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, se advirtió que cualquier actividad de narcotráfico dirigida a las costas estadounidenses será respondida sin piedad.
El despliegue militar en la región incluye ocho buques de guerra, un submarino de ataque, varios aviones de vigilancia P-8 y diez cazas F-35. Además, un total de 4.500 efectivos militares están involucrados en la operación, según fuentes del Pentágono.
En línea con estos esfuerzos, el gobierno estadounidense también ha solicitado permiso al gobierno de Granada para instalar equipos de radar y personal técnico en el Aeropuerto Internacional Maurice Bishop, lo que podría reforzar aún más la presencia militar estadounidense en la región.
Aunque la presencia militar es por motivo del narcotráfico, el régimen de Maduro tiene el temor de una intervención o una operación de élite para sustraer al mandatario venezolano, quien se mantiene el poder a causa de un fraude electoral.
La razón del anterior es porque Maduro es señalado como cabecilla del cartel de los Soles y también por sus vínculos con la organización criminal conocida como el Tren de Aragua.
Ante ello, el Departamento de Control de Drogas de EEUU ha lanzado una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Nicolás Maduro, por su presunta conspiración para el tráfico de drogas hacia el territorio estadounidense.

