
Marco Rubio evitó responder una pregunta directa sobre Cuba durante una comparecencia en el Departamento de Estado, en momentos en que Washington mantiene presión sobre La Habana y cuando el presidente Donald Trump ha repetido que “Cuba es la siguiente”.
El episodio ocurrió tras una pregunta del periodista Leonardo Feldman, corresponsal de la Casa Blanca para Newsweek, y alimentó nuevas dudas sobre el alcance real de la política estadounidense hacia la isla.
Feldman preguntó a Rubio si existía alguna actualización sobre Cuba. El reportero recordó que Trump ha usado con frecuencia la frase “Cuba is next”, pero el secretario de Estado no respondió.
“Hoy en el Departamento de Estado le pregunté al secretario de Estado Marco Rubio si había alguna actualización sobre Cuba, ya que el presidente Trump ha dicho frecuentemente que ‘Cuba es la siguiente’. Pero qué significa exactamente eso no está claro. Ignoró la pregunta”, escribió Feldman.
El silencio de Rubio se produjo el mismo día en que vencía el plazo de dos semanas que Washington habría dado al régimen cubano para liberar a presos políticos de alto perfil, entre ellos el artista Luis Manuel Otero Alcántara y el rapero Maykel Osorbo. La Habana no cumplió con esa demanda, lo que añade tensión a una relación bilateral ya marcada por sanciones, amenazas diplomáticas y contactos reservados.
⚠️⚠️Marco Rubio evita responder sobre la situación en #Cuba al ser consultado por el periodista Leonardo Feldman en el Departamento de Estado. pic.twitter.com/tBERquBQts
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) April 25, 2026
El régimen cubano rechazó las presiones de Estados Unidos. El embajador de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, negó que la liberación de presos políticos formara parte de una negociación y sostuvo que esos asuntos son internos.
La postura confirma que La Habana mantiene cerrada la puerta a concesiones políticas de fondo, incluso bajo un escenario de mayor presión internacional. Analistas consideran que el régimen castrista usa su estrategia para ganar tiempo.
Todas las proyecciones indican que los republicanos perderán la Cámara de Representantes en las elecciones de medio término en noviembre próximo. Bajo ese escenario, La Habana apuesta por que la presión interna sobre Trump sea tal que no tenga tiempo para dedicar al ámbito internacional.
En ese prisma, Miguel Díaz-Canel también intentó reducir el alcance de los contactos con Washington. El gobernante cubano los presentó como preliminares y descartó cualquier cambio estructural en el sistema político de la isla.
El contraste entre Rubio y Trump resulta evidente. Mientras el jefe de la diplomacia estadounidense optó por no responder, el presidente ha convertido a Cuba en un tema recurrente de su discurso público.
Trump también habló de una posible “friendly takeover” de Cuba, aunque después matizó que “puede que no sea amistosa”. Reuters reportó que el mandatario ha dicho en varias ocasiones que considera al gobierno de La Habana al borde del colapso, sin precisar qué medidas concretas aplicaría su administración.

