
El congresista Mario Díaz-Balart reveló que varias personas cercanas al círculo íntimo de Raúl Castro han mantenido conversaciones secretas con la administración de Donald Trump, que busca un cambio en Cuba.
En entrevista para el diario Miami Herald, el político cubanoamericano comentó que los contactos de alto nivel no se han limitado a una persona. En varios reportes de prensa se había mencionado que un equipo del Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, había contactado al nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo, conocido como El Cangrejo.
Díaz-Balart comparó estos diálogos con los que el gobierno estadounidense sostuvo con el dictador venezolano Nicolás Maduro antes de su captura. El chavista nunca aceptó una salida negociada al exilio y quiso poner a prueba al presidente Trump. Finalmente, fue capturado y está preso en Nueva York a la espera de un juicio por narcotráfico.
En el ámbito de estas conversaciones secretas con Cuba, se mencionan personas clave como familiares de Castro, incluyendo a su hijo, el coronel Alejandro Castro Espín, y a Mariela y Deborah Castro.
Además, altos mandos militares que forman parte del régimen cubano y están vinculados al conglomerado militar GAESA también estarían involucrados. A pesar de la confidencialidad de estas conversaciones, las fuentes indican que aún no se han logrado acuerdos significativos.
La administración Trump ha incrementado la presión económica sobre Cuba, cortando el suministro de petróleo proveniente de Venezuela y México. Esta medida forma parte de la estrategia para obligar a la cúpula castrista a pactar un cambio bajo la guía de Estados Unidos.
Díaz-Balart subrayó que no se trata de una solución parcial que deje a los Castro al mando. El enfoque de la administración Trump es claro: cualquier acuerdo debe significar una transformación total del sistema político y económico cubano. De no ser así, las medidas de presión seguirán aumentando.
Aunque el temor entre los líderes del exilio cubano persiste. Muchos temen que cualquier acuerdo entre ambos gobiernos permita la permanencia de la familia Castro en el poder mientras se producen transformaciones económicas. Una especie de Obama 2.0, que es inaceptable para la mayoría.
El presidente republicano ha declarado en varias ocasiones que la caída del régimen cubano está próxima. Trump ha mencionado que las conversaciones con los líderes cubanos podrían ser una forma de evitar un colapso total, pero también ha insinuado que una intervención directa podría ser necesaria si el régimen no responde a sus demandas.
Lo último que dijo sobre el tema fue que podría producirse una toma amistosa de Cuba o tal vez no tan amistosa.
Díaz Balart advirtió que la administración Trump no toleraría una represión violenta contra el pueblo cubano en caso de protestas masivas en la isla. Afirmó que, si las fuerzas del régimen llegaran a matar a civiles, eso sería inaceptable para Washington y podría justificar una respuesta más activa.
Lo cierto es que antes de centrarse en el tema Cuba, la administración republicana deberá primero resolver el asunto de Irán.
Por su parte, el gobierno cubano ha mantenido el relato oficial de que no se han producido conversaciones formales.
Sin embargo, el Vaticano confirmó su intervención en el diálogo entre Cuba y EEUU para buscar una salida negociada a la crisis en la Isla.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, destacó los esfuerzos activos de la Santa Sede en facilitar un acuerdo bilateral, asegurando que el diálogo es la vía principal para resolver los conflictos.
Recientemente, el 28 de febrero, el papa León XIV recibió al canciller cubano, Bruno Rodríguez, como enviado especial del gobierno comunista. Además, el 20 de febrero, Mike Hammer, jefe de la misión diplomática de EEUU en La Habana, se reunió en Roma con el arzobispo Paul Richard Gallagher, destacando la importancia de la Iglesia en la sociedad cubana.
Otro tema abordado por el congresista Díaz-Balart fue la solicitud formal a la Casa Blanca y al Departamento de Justicia para que se encauce legalmente a Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Él junto a otros legisladores cubanoamericanos consideran que este acto es un crimen sin prescripción y que debe ser perseguido judicialmente.
est5e que abla el no sabe lo que esta pasando a este nadie le dice nada este es otro cantinfla pa que los cubanos crean que el sabe politiquero varatos que son todos
que sabe este lo unico que hace es un come cheque politiquero varato cuando estan en campana hablan blabla bla para que le den voto llevan viviendo del pueblo de cuba con su poliqueria varata la culpa la tiene el pueblo que no despierta de estos politiqueros