
Cuba enfrenta una grave crisis de agua potable que afecta directamente a más de 860.000 personas, según datos proporcionados por el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Antonio Rodríguez Rodríguez.
La situación, que incide principalmente en las provincias orientales, se ha visto exacerbada por la prolongada sequía, la falta de combustibles y la crisis energética que golpea al país.
Santiago de Cuba, Holguín y Ciego de Ávila son las provincias más afectadas, con más de 400.000 personas en Santiago de Cuba y más de 100.000 en Holguín sin acceso regular al agua potable por la vía de acueducto.
En La Habana, alrededor de 248.000 habitantes también han sufrido cortes intermitentes en el suministro de agua, especialmente en los municipios del Cerro, Centro Habana, La Habana Vieja y Plaza de la Revolución. La causa de estas interrupciones es la inestabilidad eléctrica que afecta la principal fuente de bombeo de agua en la ciudad, la Cuenca Sur.
Ante la gravedad de la situación, el INRH ha puesto en marcha varias iniciativas, pero ninguna es suficiente. Según la versión oficial, en 2024, se ejecutaron inversiones por más de 3,800 millones de pesos en la infraestructura de abastecimiento de agua.
Entre agosto de 2024 y junio de 2025, se han concluido 585 obras hidráulicas, que incluyen 337 estaciones de bombeo en zonas rurales, 241 kilómetros de redes de agua potable y 64 kilómetros de redes de saneamiento. Además, se han instalado 14.000 hidrómetros en La Habana, lo que mejora el control y uso racional del agua en la capital.
Además, este año se ha dispuesto de un presupuesto de 3.200 millones de pesos, de los cuales ya se gastó el 71% en solo seis meses. Lo peor es que la situación no mejora.
Entre las inversiones más destacadas se encuentran las obras para reducir la dependencia de los camiones cisterna en comunidades vulnerables, así como la instalación de sistemas de bombeo solar en zonas rurales, que han beneficiado a más de 445.000 personas.
La culpa es de EEUU, según el régimen castrista
Las autoridades culpan a Estados Unidos. Rodríguez Rodríguez también subrayó que el “bloqueo económico: es el responsable de que el gobierno no tenga recursos para mejorar el sistema hidráulico.
Según el presidente del INRH, las restricciones impuestas por la administración de Donald Trump limitan la adquisición de tecnologías modernas para el tratamiento y distribución del agua, lo que complica aún más la situación.
Cubanos esperan por las lluvias
Los cubanos ya no tienen esperanzas en el gobierno y para tener agua potable esperan por la naturaleza. Cuba atraviesa actualmente por el periodo lluvioso, pero el nivel de los embalses en el oriente no se recupera. Tradicionalmente, son los ciclones tropicales con sus lluvias asociadas los que tienen la capacidad para llenar las presas.


Y que me dicen de los más de 2 millones de ciudadanos estadounidenses que tampoco tienen agua potable a través del sistema de acueducto, ah, y Estados Unidos no está bloqueado por nadie, al contrario es quien bloquea, sanciona, ataca e invade.
Se estima que 2.2 millones de ciudadanos estadounidenses no tienen acceso a agua corriente y plomería básica en sus hogares. Además, más de 44 millones de personas tienen sistemas de agua inadecuados.
Estas cifras indican que una parte significativa de la población estadounidense enfrenta problemas de acceso a agua potable segura y saneamiento adecuado. Estas deficiencias pueden deberse a infraestructuras envejecidas, sistemas sépticos deficientes o la falta de acceso a servicios básicos en zonas rurales o de bajos ingresos.
Las comunidades latinas, negras e indígenas, así como los inmigrantes y las personas que viven en zonas rurales y de bajos ingresos, son desproporcionadamente afectadas por estas deficiencias.
El acceso deficiente al agua potable y al saneamiento puede tener graves consecuencias para la salud pública, incluyendo la propagación de enfermedades. Además, estas deficiencias pueden afectar la calidad de vida, el acceso a la educación y las oportunidades económicas.
La comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos, está trabajando para abordar estos desafíos a través de diversas iniciativas y proyectos enfocados en mejorar el acceso al agua potable y al saneamiento para todos, según Naciones Unidas.