
Yoandry, un cubano de solo 38 años de edad conocido como El Pallío, murió el pasado domingo en el municipio de San Luis, perteneciente a la provincia de Pinar del Río. El ciudadano tuvo una riña en el restaurante Rachón Cohiba, donde su contrincante terminó asestándole tres puñaladas que resultaron mortales.
Según un reporte del perfil de Facebook De Pinar Soy, asociado con el Ministerio del Interior (Minint), la policía pudo detener al implicado en el ataque con arma blanca, que también hirió a otras dos personas, aunque sus vidas no corren peligro y ya se recuperan de las lesiones.
La violencia desatada en el centro recreativo en la jornada dominical, cuando los pobladores salen a despejarse, conmocionó a los residentes de la zona y reavivó preocupaciones sobre la seguridad ciudadana en Cuba.
“La policía local detuvo inmediatamente a tres de los implicados. Nos informan que existe otro posible relacionado que está por detener. Al menos dos personas más resultaron lesionadas, sin peligro para la vida”, explica la fuente.
Además, el propio perfil De Pinar Soy invita a que “reflexionemos al respecto y seamos consecuentes ante cualquier impulso de violencia que nunca será la mejor solución”.
Las redes sociales se inundaron rápidamente con mensajes de consternación y llamados a la justicia. Usuarios expresaron su frustración ante la creciente violencia en la Isla. “Esto es Cuba. RIP”, escribió un internauta; mientras que otros exigieron medidas drásticas: “La única manera de acabar con esto es aplicando la pena capital a los que matan”, comentó Eldris Carrera Reyes.
La indignación también se centró en la necesidad de revisar la seguridad de los centros recreativos. “Deben analizar si cumplen con las condiciones necesarias”, señaló Juan Carlos Pérez, refiriéndose al restaurante donde ocurrió el hecho.
A pesar de la respuesta rápida de las autoridades, el caso ha vuelto a poner en duda la eficacia del gobierno en la lucha contra la delincuencia. El Minint insistió recientemente en que los delitos en 2024 han disminuido en comparación con el año anterior, calificando la inseguridad como un problema de “percepción”.
Sin embargo, los cubanos relatan una realidad diferente. Las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Ciego de Ávila encabezan las estadísticas de actividad delictiva, según datos oficiales. El reciente asesinato en San Luis refuerza esa sensación de inseguridad en campos y ciudades.
Durante una reunión del Consejo de Ministros, el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, reiteró que “no se puede bajar la guardia” frente a la violencia y llamó a reforzar las acciones preventivas. No obstante, para muchos cubanos, este discurso carece de resultados tangibles.
Las autoridades también señalaron la importancia de combatir redes de delincuencia y el tráfico de drogas, llamando a la colaboración comunitaria. Sin embargo, el escepticismo persiste en la población.

