
El mercado cambiario informal en Cuba ha emergido como un termómetro crítico de la economía real, donde la tasa del dólar fluctúa diariamente y refleja la volatilidad financiera del país. Sin embargo, las recientes declaraciones del primer ministro Manuel Marrero Cruz sobre la intervención del Estado en el negocio con una tasa de cambio flotante ha generado un fenómeno curioso: la apreciación del peso cubano (CUP) sin que hayan mejorado las condiciones de la economía nacional.
Varios economistas cubanos como Pedro Monreal han subrayado que la existencia de múltiples tasas de cambio oficiales (1:24, 1:120) y una tasa informal que oscila alrededor de 1:300, complica la definición de una tasa de equilibrio. Según Monreal, “la tasa informal es menos dependiente de factores fundamentales como el crecimiento económico o la inflación, y más influenciada por la oferta y la demanda inmediata en el mercado spot”.
En el caso de Cuba, factores como crecimiento económico, inflación, y déficit de cuenta corriente tienen una relación tenue con la tasa de cambio informal, más impactada por oferta/demanda circunscrita al mercado spot y por factores subjetivos
— Pedro Monreal (@pmmonreal) December 27, 2024
Este mercado spot, donde las transacciones son directas y sin intermediarios estatales, refleja un ecosistema paralelo que actúa al margen de las políticas oficiales. La referencia virtual de El Toque, que promedia los anuncios de ofertas de compra y venta en redes sociales, se ha convertido en una guía de facto para muchos cubanos que buscan adquirir divisas.
El mercado cambiario informal en Cuba es, en esencia, un reflejo de la desconfianza en las políticas gubernamentales y la falta de transparencia económica. Aunque factores económicos clásicos como la inflación y el déficit fiscal influyen tímidamente, son la incertidumbre política, las expectativas sociales y el anuncio de medidas oficiales los que realmente determinan el precio del dólar en el mercado informal cubano.
Tras el fracaso del “ordenamiento monetario” que buscaba eliminar el bi-monetarismo en la Isla, las fuerzas que impulsan la volatilidad en el mercado informal son difíciles de cuantificar. La inflación, el déficit fiscal y el Producto Interno Bruto (PIB) parecen tener poca incidencia en la tasa informal. Además, Monreal explica que “el consumo de los hogares y el flujo de caja de mipymes podrían tener algún impacto, pero su magnitud es difícil de determinar debido a la falta de datos confiables”.
El economista respalda esa hipótesis al afirmar que el mercado informal reacciona más a los “anuncios” del gobierno que a los indicadores macroeconómicos. “Parecería que en el corto plazo, la incertidumbre respecto a las decisiones oficiales es el principal impulsor de la variabilidad del dólar informal”.
A pesar de su creciente protagonismo, las Mipymes siguen operando en un entorno opaco. El sistema estadístico no capta adecuadamente el flujo de caja de estas entidades, lo que impide evaluar con precisión su impacto en el mercado cambiario. Monreal agrega que el único dato oficial disponible es el de ventas minoristas no estatales, publicado al cierre de 2023, aunque se espera una actualización para 2024.
El economista Josué Portal ofrece una perspectiva crítica, sugiriendo que, en ausencia de un modelo estadístico que respalde la tasa, esta se convierte en una construcción social. “La tasa informal refleja la primera oferta que un individuo encuentra en la calle. Las masas se comportan de manera irracional y el conformismo define la norma”, afirma Portal.
El futuro del precio del dólar en Cuba seguirá teniendo un gran factor especulativo y más aún cuando el gobierno se niega a dar detalles de cómo entrará a participar en el mercado cambiario desde el 2025 y cuál será la tasa de cambio flotante inicial.

