
La retórica agresiva del presidente cubano Miguel Díaz-Canel la red social X, ante las medidas recientes adoptadas por la administración de Donald Trump y el apoyo recibido por la diáspora cubana, evidencia una mezcla de impotencia política y desconexión cada vez mayor con la realidad de los cubanos. La clásica “perreta de la croqueta”.
Políticos cínicos de E.U que lucran con la política anticubana, mienten sin pudor al justificar acciones coercitivas contra el bienestar de nuestro pueblo.
Están desenmascarados. #Cuba desprecia su lacayismo y el mundo condena los desatinos del actual emperador. #CubaVencerá
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 21, 2025
En su mensaje, Díaz-Canel califica a los políticos estadounidenses y a los cubanoamericanos que apoyan las sanciones como “lacayos” y acusa a la Casa Blanca de implementar medidas coercitivas para dañar al pueblo cubano.
La narrativa es una reiteración del discurso oficial de culpar a actores externos de las carencias internas, una táctica que el gobierno ha utilizado durante décadas para desviar la atención de su propia responsabilidad en la crisis multidimensional que atraviesa el país.
La firma de la orden ejecutiva que revierte la salida de Cuba de la lista de Países que Patrocinan el Terrorismo es una decisión importante en el contexto de las relaciones bilaterales. Este movimiento pone en jaque al gobierno cubano al limitar su acceso a mercados financieros internacionales y a transacciones económicas, exacerbando las dificultades de un régimen que ya enfrenta una economía en colapso.
Lo más preocupante del mensaje del mandatario es la amenaza implícita de intensificar el flujo migratorio irregular como herramienta de presión política. Esta práctica, que ha sido utilizada por el gobierno cubano en crisis migratorias pasadas como las del Mariel en 1980 y la crisis de los balseros en 1994, representa una estrategia cínica que pone en riesgo la vida de miles de personas que buscan escapar de la desesperación en la isla.
“El resultado de las medidas extremas de cerco económico impuestas por Trump ha sido provocar carencias en nuestro pueblo y un incremento significativo del flujo migratorio de Cuba hacia Estados Unidos.”
El resultado de las medidas extremas de cerco económico impuestas por Trump ha sido provocar carencias en nuestro pueblo y un incremento significativo del flujo migratorio de #Cuba hacia Estados Unidos.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 21, 2025
Las declaraciones de Díaz-Canel también revelan su incapacidad para comprender la complejidad y diversidad de la comunidad cubana en el exterior. Lejos de ser un bloque monolítico, el exilio cubano incluye tanto críticos del régimen como personas que, pese a sus diferencias ideológicas, envían remesas y apoyan a sus familiares en Cuba.
Tildar a esta comunidad de “lacaya” solo refuerza la percepción de un gobierno que no tolera la disidencia ni fuera ni dentro de sus fronteras.
Además, la ofensiva retórica del presidente designado llega en un momento de creciente descontento popular en Cuba, marcado por apagones prolongados, escasez de alimentos y medicamentos, y una inflación descontrolada que ha erosionado el poder adquisitivo del ciudadano promedio.
Mientras tanto, la narrativa oficial insiste en proyectar una imagen de resistencia y unidad, como lo demuestra el reciente Ejercicio Estratégico Bastión 2024, un espectáculo militar que contrasta con las carencias cotidianas que enfrenta la población.
En lugar de insultar a los cubanos en el exterior y culpar a factores externos, el gobierno cubano debería centrarse en resolver las causas raíces de la crisis que ha llevado a miles a arriesgar sus vidas en el estrecho de la Florida. Esto implica adoptar reformas económicas reales, permitir mayores libertades individuales y políticas, y fomentar un diálogo genuino con todos los sectores de la sociedad cubana, incluidos los que están fuera del país.
En última instancia, la retórica divisiva y las amenazas apenas ocultan la debilidad de un gobierno que ha perdido la confianza de su pueblo. Mientras los líderes cubanos persistan en esta línea, seguirán alienando a una comunidad exiliada que, pese a los insultos, mantiene un vínculo inquebrantable con su patria.

