
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex), Carlos Fernández de Cossío Domínguez calificó de “hostil” la presencia en la Base Naval de Guantánamo del submarino USS Helena, de propulsión nuclear, que la armada estadounidense trasladó hacia el oriente de la Isla solo horas después de que arribara a La Habana una flotilla de embarcaciones de combate rusas.
“Evidentemente, no nos gusta la presencia en nuestro territorio y transitando por nuestras aguas de un medio de esa naturaleza, perteneciente a una potencia que mantiene una política oficial y práctica que es hostil contra Cuba”, dijo el alto funcionario durante una sorpresiva entrevista con la vocera del régimen Arleen Rodríguez Derivet.
No obstante, Fernández de Cossío reconoció que EEUU avisó de ese movimiento con antelación mediante los canales pertinentes. “Conocíamos de su presencia, pues conforme a procedimientos que hemos seguido desde hace años, EEUU nos informó con antelación”.
El pasado 13 de junio, el Comando Sur de Estados Unidos emitió un comunicado público para advertir de la llegada del submarino nuclear a la Bahía de Guantánamo, describiendo el evento como una “visita portuaria de rutina”.
“El submarino de ataque rápido USS Helena se encuentra en la Bahía de Guantánamo, Cuba, como parte de una visita portuaria de rutina mientras transita por el área geográfica de responsabilidad del Comando Sur de EEUU mientras lleva a cabo su misión de seguridad marítima global y defensa nacional”, se puede leer en el comunicado.
El submarino USS Helena (SSN-725) es un moderno submarino de ataque nuclear perteneciente a la clase Los Angeles, en servicio con la Armada de Estados Unidos. Con una eslora de 110 metros y un desplazamiento de alrededor de 6,900 toneladas, el Helena está diseñado para misiones de guerra antisubmarina, antibuque y de proyección de poder. Equipado con un reactor nuclear, puede alcanzar velocidades superiores a 20 nudos sumergido y operar a profundidades mayores de 800 pies.
Su arsenal incluye torpedos Mk-48 y misiles Tomahawk, proporcionando una capacidad de ataque versátil y letal. Además, cuenta con avanzados sistemas de sonar y electrónica, lo que le permite detectar y rastrear objetivos con gran precisión, garantizando su efectividad en diversas operaciones navales.
Para el vicecanciller castrista existe una gran diferencia entre la flotilla de combate rusa y el submarino estadounidense, ya que a los primeros el régimen los invitó y los estadounidenses “ocupan ilegalmente” una porción de tierra en el oriente de Cuba.
“Lo importante a recordar es el carácter ilegal e inaceptable de la ocupación de una parte de nuestro territorio por una potencia extranjera en contra de la voluntad del pueblo cubano. Es una ocupación militar ilegítima y eso es lo que marca la diferencia”, concluyó.
La flotilla de la Marina de Guerra de Rusia, que llegó a La Habana el mismo día, permanecerá en Cuba hasta el 17 de junio. En esa delegación naval se incluye el buque petrolero de la flota Pashin, el remolcador de salvamento Nikolai Chiker (SB-131); la moderna fragata Almirante Gorshkov, y el submarino nuclear K-561 Kazan.


Me parece una excelente respuesta de Estados Unidos a la presencia naval rusa en Cuba. Ellos están jugando con candela, como cuando la Crisis de Octubre, pero no está conscientes que en caso del mínimo error Cuba desaparece en cuestión de horas. Como dice el refrán “juega con la cadena pero no con el mono”.