
Luego de negar una crisis sanitaria en Matanzas, el Ministerio de Salud Pública (Minsap) anunció el envío de un contingente de médicos, enfermeras, epidemiólogos y otros especialistas para reforzar la atención ante el alza de casos de arbovirosis —principalmente dengue y chikunguya— que afecta a todos sus municipios.
La medida, orientada por Miguel Díaz-Canel en una reunión en La Habana, busca reforzar la pesquisa activa y el control focal. Sin embargo, también pone en evidencia que ante el éxodo masivo de profesionales de la salud, ninguna provincia puede enfrentar las problemáticas con los recursos humanos propios.
El Minsap se encargará de asegurar la logística de la misión, sostener la vigilancia epidemiológica y priorizar la evolución de la situación sanitaria en todos los municipios de Matanzas. La provincia se ha convertido en el epicentro del brote en el occidente del país y se intenta evitar que la situación se extienda hasta La Habana, donde se haría incontrolable.
El contingente apoyará la detección de febriles, la atención primaria y la intervención en focos de transmisión del Aedes aegypti. También deberá coordinar con autoridades locales la fumigación, la recogida de desechos y el saneamiento básico, tareas que requieren combustible, insumos y transporte estable para ser efectivas y sostenidas en el tiempo.
Sin embargo, muchos residentes en la Atenas de Cuba ya comentan que el personal extra ha llegado sin insumos básicos —reactivos, medicamentos, medios diagnósticos ni vehículos. Ello limita el alcance real de cualquier despliegue. La experiencia de rebrotes previos muestra que el éxito depende del abastecimiento y la coordinación intersectorial, no solo de más manos.
Vecinos han expresado sus pensamientos al periodista Alberto Arego, quien publicó algunas consideraciones. “Desde el principio estamos pidiendo SOS y decían que era mentira”, resumieron, recordando denuncias desde finales de julio. “Ahora, después del desastre epidemiológico, se acuerdan”, reprochan, aludiendo a desmentidos iniciales de publicaciones independientes sobre el avance de las arbovirosis.
Las críticas apuntan a la gestión provincial y a la falta de prevención estructural: “Una vez más se demuestra la incompetencia de la administración matancera”, dijo una usuaria que enumeró apagones de más de 20 horas, escasez de agua y suciedad acumulada. Otra vecina afirmó: “Matanzas está en emergencia sanitaria… al médico te dicen paracetamol y reposo; muchos ni van”.
Otros comentarios exigen transparencia y recursos: “No hace falta médico, hace falta materiales, reactivos y medicinas… ¿Qué van a resolver si no tienen recursos?”, cuestionó una residente. La percepción de subregistro de casos se agrava por la ausencia de pruebas y el costo inalcanzable de fármacos en reventa para salarios estatales.
La higiene urbana es otro punto sensible. “Los basureros se han vuelto algo normal”, lamentan, alertando que baches con agua, falta de recogida de desechos y ciclos de corte eléctrico perpetúan criaderos. Señalan además la inexistencia de medicamentos “a precios accesibles” y la carencia de reactivos en hospitales, una combinación que debilita la respuesta sanitaria.

