
Una de las estrategias que utiliza el régimen castrista para evadir el cerco petrolero impuesto por la administración de Donald Trump es permitir la importación de combustibles a Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) privadas.
Sin embargo, el proceso de otorgamiento de licencias ha estado marcado por la opacidad y una clara concentración de poder en manos de negocios vinculados al conglomerado militar GAESA y a la familia Castro.
De acuerdo con una nota publicada en Cubanet, hasta el 16 de febrero solo unas 42 de las aproximadamente 150 solicitudes presentadas fueron aprobadas por el Ministerio de Economía y Planificación (MEP).
La mayoría de las empresas seleccionadas están vinculadas al poder político y militar del país, con especial predominancia de las que forman parte de GAESA, el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas de Cuba.
Por ejemplo, se menciona a Servitec Mariel, una entidad que forma parte de GAESA y que ha sido autorizada para participar en el proceso de importación de combustibles. Además, otras empresas aparentemente privadas, como Cinesoft Recreación y Cinesoft Digital, aunque presentadas como Mipymes privadas, pertenecen en realidad al Ministerio de Educación de Cuba, lo que revela cómo las líneas entre el sector estatal y el privado continúan difusas bajo el control del régimen.

Uno de los ejemplos más llamativos de este favoritismo es el caso de Gaia, un proyecto de desarrollo local que pertenece a Lisa Titolo Castro, hija de Mariela Castro Espín y nieta de Raúl Castro. A través de Gaia, Lisa Titolo ha logrado obtener contratos para la importación de combustibles, consolidando aún más la influencia de la familia Castro en la economía cubana.
Este tipo de prácticas, que privilegian a empresas familiares o vinculadas al régimen, siguen siendo una constante en la economía cubana. En vez de promover una verdadera apertura del sector privado, el régimen continúa concentrando el poder económico en pocas manos, particularmente en aquellas relacionadas con el aparato estatal y militar.
El proceso para que las Mipymes privadas accedan a la importación de combustibles está rodeado de requisitos burocráticos complejos. Las empresas interesadas deben obtener una serie de permisos de diversas autoridades estatales, como el Cuerpo de Bomberos y la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).
Además, deben demostrar su solvencia económica mediante la obtención de divisas, lo que limita aún más la competencia y favorece a las empresas que ya tienen conexiones con el poder.
Otro grupo significativo de empresas que han sido autorizadas para importar combustibles son aquellas con conexiones directas con las Fuerzas Armadas, como Cubapack Internacional y Comelec Soluciones Integrales, ambas vinculadas a GAESA.
También destacan los casos de Mecánica Las Guásimas y Finca La Ceiba, que también han solicitado y, en algunos casos, obtenido permisos para importar combustibles, lo que refuerza la idea de que el proceso sigue estando dominado por las élites del poder cubano, más que por una verdadera apertura hacia el sector privado.
Según las autoridades comunistas, las Mipymes autorizadas a importar combustibles no tienen permiso para comercializarlos en el mercado interno; la normativa vigente establece que el uso de esos hidrocarburos debe destinarse exclusivamente a las operaciones internas propias de cada empresa.
Esa limitación busca mantener el monopolio estatal en la comercialización de carburantes, que en Cuba está concentrado por la empresa CIMEX, perteneciente a Gaesa.


ME DA LA IMPRESIÓN DE QUE NOS ESTÁN TOMANDO EL PELO, No se cree nadie que en Cuba existan empresas privadas que puedan de cualquier manera controlar la venta de combustible. Por Dios que no somos tontos.
SENORAS Y SENORES. ZERO ES ZERO REDONDO. PARTE DEL GOBIERNO CONTROLA TODO. ESA GASOLINA VA DIRECTAMENTE A LA CUPULA Y NO AYUDA EN NADA A LAS PERSONAS NORMALES. HASTA CUANDO??