
El entrenador Enrique Eulalio Díaz Gómez, forjador de múltiples atletas ganadores de medallas olímpicas y mundiales para Cuba, falleció el 12 de octubre a los 70 años en La Habana debido a un tromboembolismo pulmonar.
Díaz fue un referente del atletismo cubano e internacional, desempeñándose en modalidades de lanzamientos. En su trayectoria, entrenó a deportistas que alcanzaron éxitos en competencias de alto nivel. En los Juegos Panamericanos de 1995 en Argentina, uno de sus atletas ganó la medalla de plata, mientras que en los Juegos Centroamericanos de 1993, en Puerto Rico, se colgó la medalla de oro. Además, obtuvo una plata y un bronce en el Campeonato Iberoamericano de Colombia en 1996.
Más allá de los triunfos en el campo de competencia, Díaz fue reconocido por su labor educativa. Trabajó como profesor en la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo, en La Habana, donde además de su labor en las pistas, colaboró con la redacción de textos para la revista Lecturas: Educación Física y Deportes. Este legado académico es una muestra de su dedicación a la formación de futuras generaciones.
El impacto de Díaz Gómez no se limitó a Cuba. Durante su carrera, trabajó en México y Brasil, donde fue muy apreciado por su labor como entrenador. El entrenador Daniel Gómez lo recordó en redes sociales como un “pedagogo de gran trayectoria” y destacó su influencia en el desarrollo del atletismo cubano y en el exterior.
A lo largo de su vida, Enrique Díaz fue distinguido con diversos reconocimientos, entre ellos, la medalla Mártires de Barbados y la presea Internacionalista. El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) también lo calificó como una “gloria del deporte”. La comunidad deportiva ha lamentado profundamente su partida, enviando mensajes de condolencias a sus familiares y amigos.
Díaz Gómez dejó una huella en la historia del atletismo cubano, trabajando con figuras legendarias como Alberto Juantorena, Javier Sotomayor y Ana Fidelia Quirot. Estos nombres son parte de un legado de éxitos que se forjaron bajo la guía de entrenadores como él, que entregaron su vida al deporte.
Sus restos serán cremados, y la familia ha anunciado que se le rendirá homenaje en su hogar cuando reciban las cenizas.

