
El escritor, profesor y periodista Julio Travieso Serrano falleció este sábado en La Habana a los 85 años, confirmó el Instituto Cubano del Libro (ICL). El Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) expresaron sus condolencias en un comunicado que destacó su legado intelectual y su contribución a la literatura nacional.
Nacido el 11 de abril de 1940 en la capital cubana, Travieso Serrano estudió Derecho en la Universidad de La Habana. Más tarde, amplió su formación académica en la Universidad Lomonósov de Moscú, donde obtuvo una maestría en Ciencias. En 1985, alcanzó el título de Doctor en Economía en el Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de la entonces Unión Soviética.
Su carrera docente abarcó diversas instituciones en Cuba y el extranjero. Fue profesor en la Universidad de La Habana e impartió clases en centros académicos de España, Rusia y México, donde compartió sus conocimientos sobre economía, historia y literatura. Su labor periodística también dejó huellas en publicaciones culturales cubanas, donde reflexionó sobre la identidad nacional y el papel del escritor en la sociedad.
Travieso Serrano no fue una figura abiertamente política ni conocida por pronunciarse en contra del sistema cubano. Al contrario, mantuvo una relación institucional cercana con el Estado y las organizaciones culturales oficiales.
Fue miembro activo de la UNEAC y colaboró durante décadas con el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del Libro, entidades dependientes del gobierno. Además, recibió distinciones otorgadas por el Estado, como la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla de Combatiente de la Lucha Clandestina y el Premio Nacional de Literatura, que se conceden habitualmente a intelectuales reconocidos por su lealtad o afinidad con el sistema político.
Aunque su obra literaria se centró más en temas históricos, filosóficos y humanos que en la propaganda política, nunca se le conoció oposición pública al régimen cubano. Tampoco se exilió ni firmó manifiestos críticos.
El ICL recordó además sus méritos como revolucionario. En 1985, se le concedió la Medalla de Combatiente de la Lucha Clandestina, en reconocimiento a su participación en las acciones previas al triunfo de 1959. También fue condecorado con la Distinción por la Cultura Nacional y con la Orden Alexander Pushkin, otorgada por el Estado ruso por su aporte al intercambio cultural.
La noticia de su fallecimiento provocó mensajes de homenaje de colegas y estudiantes. Escritores como Miguel Barnet resaltaron su compromiso con la verdad histórica y su estilo sobrio. “Julio representó la inteligencia y la ética del escritor cubano contemporáneo”, afirmó. El periódico oficialista Granma le dedicó una entrada desde su página web.

