
Más de tres meses después de que el joven cubano Derek Rosa se declaró culpable del asesinato de su madre, Irina García, Telemundo 51 reveló imágenes inéditas del interior del apartamento donde ocurrió el crimen.
Las fotografías eran evidencias que formaban parte del caso preparado por la fiscalía, pero que nunca fueron vistas por un jurado porque el adolescente se declaró culpable antes del juicio.

El material gráfico revela un fuerte contraste dentro del apartamento. Una de las habitaciones mostraba el ambiente habitual de un adolescente: un carnet escolar de octavo grado, diplomas en la pared, un escritorio con una computadora portátil, libros y cuadernos.
El cuarto también estaba decorado con dibujos de personajes como Mario Bros, Luigi y Rick and Morty. En el lugar había además una pistola armada con piezas de Lego, un detalle que reforzaba la apariencia juvenil del espacio.
Sin embargo, en esa misma zona presentaban fluidos corporales en el suelo. Los peritos registraron un estremecedor recorrido dentro del apartamento. Según las fotografías, había cerca de 20 huellas marcadas en sangre. Las pisadas, de unos 25 centímetros, trazaban un camino directo hacia el baño.
Otra parte del material muestra la cama donde dormía Irina García cuando fue atacada. Las imágenes evidencian que la sangre llegó hasta el suelo y alcanzó la base de la cuna donde descansaba la hermana recién nacida de Rosa. Cerca de la escena, las autoridades documentaron una mochila con documentos familiares.

Tras el crimen, el menor llamó al 911 y confesó lo ocurrido. La policía de Hialeah informó además que Rosa se tomó selfies con sangre y envió imágenes del cuerpo de su madre a un amigo fuera del estado mediante mensajes de texto.
Las fotografías corresponden a la vivienda ubicada en 211 W. 79th Place, donde ocurrió el crimen el 12 de octubre de 2023. Rosa, quien actualmente tiene 15 años, admitió haber matado a su madre, de 39 años, mientras ella dormía junto a su hija recién nacida. El joven finalmente recibió una sentencia por asesinato en segundo grado.
El juicio contra el adolescente debía comenzar con la selección del jurado, pero fue evitado por el acuerdo alcanzado con la fiscalía. En corte, Rosa aceptó su responsabilidad y expresó arrepentimiento con un breve “Lo siento”.
La fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle, calificó el caso como uno de extrema brutalidad. “El dolor que Irina García sufrió por las 46 puñaladas solo pudo ser superado por saber que quien la mató fue su propio hijo pequeño”, expresó la funcionaria.
La defensa, encabezada por la abogada Dayliset Rielo, sostuvo que el adolescente padecía TDAH y autismo, condiciones que, según su argumento, pudieron afectar su capacidad cognitiva y emocional. Los fiscales rechazaron esa tesis y afirmaron que Rosa entendía la gravedad de sus actos.
El fiscal adjunto Jonathan Borst señaló que el joven demostró durante el interrogatorio que comprendía sus derechos y las consecuencias de su situación. El juez Hersch también citó ese comportamiento al imponer la condena, al recordar que Rosa pidió un abogado y sabía que podía terminar la entrevista con la policía.
Durante la investigación, los fiscales indicaron que el adolescente mostró interés por contenidos violentos antes del crimen. Según esa versión, Rosa dijo a un amigo que quería ser como Jason, el asesino de la película Viernes 13, y realizó búsquedas en internet sobre cómo apuñalar a una persona.
