
Un grupo de vecinos del poblado de Guairajal, en el municipio holguinero de Mayarí, salió este domingo a las calles para exigir que se restablezca el servicio eléctrico, interrumpido desde hace casi un mes tras el paso del huracán Melissa.
Según reportó Martí Noticias, los vecinos salieron con pancartas improvisadas y gritando “¡Queremos corriente!”. Mujeres, hombres y niños reclamaron una respuesta inmediata de las autoridades, denunciando que durante semanas no han recibido atención ni soluciones reales.
En medio de la protesta, uno de los residentes criticó duramente el abandono estatal: “Queremos que se ocupen de este barrio, quieren desaparecerlo. Aquí había 200 y pico de casas y no quedan 40. Todos los días hablamos con el delegado y con el presidente del Consejo Popular y nadie nos hace caso”.
La crisis en Guairajal forma parte de un panorama mucho más extenso en el oriente cubano. A casi un mes del impacto del ciclón, miles de familias continúan sin electricidad ni agua potable. Las autoridades han dicho que la recuperación depende de la reposición de transformadores y la reparación de líneas y circuitos averiados.
Las movilizaciones en Guairajal se suman a una serie de protestas ocurridas en otros asentamientos de Mayarí, así como en zonas rurales de Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo, ante la agudización de las precarias condiciones de vida tras el ciclón.
En Seboruco, los vecinos tomaron las calles tras pasar 23 días sin agua ni electricidad, denunciando que han tenido que consumir agua contaminada para sobrevivir. El servicio solo regresó después de horas de presión ciudadana, según Martí Noticias.
En Pontezuela, decenas de residentes salieron con calderos y exigieron soluciones ante semanas de apagones y escasez de agua, acciones que forzaron a las autoridades a prometer respuestas, aunque sin soluciones concretas.
En Guantánamo, las comunidades de Maqueicito y Ho Chi Minh también protagonizaron protestas por la falta de servicios básicos. En Maqueicito, la manifestación terminó con cuatro detenidos, un fuerte operativo policial y cortes de internet para impedir la difusión de las imágenes.
Santiago de Cuba ha sido otro de los epicentros del descontento popular. Barrios como Altamira y El Carmen bloquearon calles después de más de 20 días sin electricidad. Algunos residentes denunciaron cobros ilegales de hasta 15.000 pesos para reconectar el servicio, lo que provocó nuevas expresiones de indignación.
El huracán Melissa golpeó el oriente cubano el pasado 28 de octubre. A su paso, dejó miles de viviendas dañadas, cortes prolongados de electricidad y agua, y una grave crisis marcada por la escasez de alimentos y medicamentos.
Aunque el gobierno afirma que los trabajos de recuperación avanzan, las protestas muestran un escenario distinto: comunidades agotadas, desesperadas y cansadas de esperar soluciones que no llegan.


Hasta cuando será esta tortura, y nadie se pronuncia, todos somos responsables por permitir que nos impongan las cosas y todos callados.