
Tras la sepultura de Nesky Gabriel Escalona Ortiz, un joven cubano de 18 años fallecido mientras cumplía el Servicio Militar Activo (SMA) en la Isla, un familiar bajo el anonimato ofreció detalles sobre el trato que este muchacho recibía en la Unidad Tanques de La Sierra, en el municipio Santa Cruz del Norte, provincia de Mayabeque.
El cuerpo sin vida fue encontrado seis días después de haberse reportado su desaparición. El hallazgo del cadáver, en circunstancias sospechosas y en avanzado estado de descomposición, ocurrió específicamente el pasado 26 de octubre.
Según declaraciones del familiar a Martí Noticias, Escalona Ortiz había expresado su descontento sobre las condiciones de vida en la unidad, además de alertar que recibía maltrato por parte de los jefes militares.
La madre del joven, Yudenia Ortiz, se había acercado a las autoridades castrenses para expresar su preocupación por el estado anímico y físico de su hijo, quien presentaba señales de angustia y síntomas físicos preocupantes, como una inflamación en el cuello que la familia atribuyó al estrés.
Pese a sus esfuerzos por alertar a los oficiales, los reclamos no recibieron respuesta. “Ella mostró estos mensajes a los oficiales, pero ellos reaccionaron de forma indiferente”, relató la fuente. Este presunto descuido médico y humano es señalado por la familia como un factor decisivo en el desenlace fatal del joven.
El adolescente mantenía contacto regular con su cuñada, a quien confió su malestar y le advirtió que había algo preocupante de lo que solo podría hablar en persona. “Él no quería decir nada por teléfono, decía que solo en persona podría explicar lo que estaba pasando”, comentó el familiar.
La familia de Escalona Ortiz compartió su indignación en videos difundidos por el medio digital La Tijera. En las grabaciones, los padres del joven expresaron su dolor durante el sepelio y responsabilizaron a las autoridades militares de su pérdida, afirmando que el cuerpo de su hijo fue encontrado en un estado que dificultó realizar un velatorio adecuado.
“Se los entregué vivo y mira cómo me entregan a mi hijo, por defender la revolución”, expresó la madre con coraje frente a los militares que se encontraban presentes en el sepelio. Debido al avanzado estado de descomposición, el entierro se realizó en la necrópolis de Colón, en La Habana, al día siguiente del hallazgo.
Según la misma fuente, el caso de Escalona Ortiz ha motivado una investigación que estaría a cargo de oficiales de contrainteligencia, quienes asignaron un instructor para llevar el proceso. No obstante, la familia recibió la indicación de que la información proporcionada será “parcial” mientras avance el caso.

