
El proyecto comunitario Granjita Feliz ha sido presentado como una iniciativa que busca promover la agricultura urbana, la inclusión social y el desarrollo de la cunicultura en Cuba, especialmente en áreas como el casco histórico de Guanabacoa.
La crisis alimentaria en la Isla obliga a los cubanos a producir sus propios alimentos. Integrado por personas con discapacidades y adultos mayores, el proyecto incluye a niños, estudiantes y otros miembros de la comunidad.
Sin embargo, el enfoque de Granjita Feliz refleja una realidad distorsionada que oculta una de las mayores falacias del modelo comunista cubano: la imposición de la autosuficiencia como solución a la crisis.
Mientras el resto del mundo avanza hacia una economía globalizada, especializada y eficiente, en Cuba la solución del régimen es que los ciudadanos siembren sus propios alimentos, un claro reflejo de la miseria que la política comunista ha generado. En lugar de promover una especialización productiva que optimice recursos, Granjita Feliz fomenta un modelo que no tiene base en la eficiencia ni en la prosperidad, sino en la desesperación.
El proyecto ha sido premiado en varias ocasiones por su “innovación” y su “aportación a la comunidad”, pero estas distinciones se vuelven irónicas al considerar que las comunidades que dependen de él son víctimas de un sistema económico fallido.
Al final, lo que el régimen castrista promueve como un modelo de superación y resiliencia no es más que una respuesta improvisada ante las fallas estructurales que impiden a los cubanos prosperar de manera digna y eficiente.
En su discurso, Luis Darío Martos, coordinador de Granjita Feliz, menciona que la iniciativa también ha recibido apoyo internacional, lo cual resalta la importancia de la solidaridad en un país donde las restricciones son impuestas por el régimen; pero sin reconocer que esa misma solidaridad debería ser sustituida por un sistema económico justo, abierto y eficiente, que permita a Cuba integrarse plenamente en el mundo sin depender de limosnas o proyectos de autosuficiencia que solo prolongan la miseria.
Además, la reiteración del argumento de que el “bloqueo de Estados Unidos” es la causa principal de las carencias económicas se convierte en un recurso cómodo para desviar la atención de la verdadera causa: el fracaso del modelo socialista cubano, que ha mantenido a la Isla aislada de los avances que han experimentado otros países de la región.
ONU apunta a las políticas fallidas de Cuba como causa de la crisis alimentaria
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado a la Tarea Ordenamiento, implementada en Cuba en 2021, como uno de los principales factores que agravan la crisis alimentaria en la Isla. El informe anual del Programa Mundial de Alimentos (PMA) resalta que esta reforma, que buscaba eliminar la dualidad monetaria y realizar una reforma salarial, ha fracasado en lograr los objetivos deseados.
La consecuencia ha sido una inflación superior al 70%, especialmente en los precios de los alimentos, y una escasez crítica de productos básicos como cereales, frijoles, carnes y productos lácteos.
Los cubanos tienen una dieta deficiente en nutrientes esenciales, ya que los alimentos racionados por la libreta en las bodegas estatales solo cubren una pequeña parte de las necesidades calóricas y proteicas diarias de la población. Además, los salarios bajos han impedido que muchos cubanos puedan acceder a alimentos de mayor calidad en tiendas de divisas, afectando principalmente a los más pobres.

