
Una vecina en La Habana ha recurrido a las redes sociales para localizar a su gato desaparecido en esta ciudad. El felino tiene el nombre de “Tomás” y se ofrece una recompensa de 100 dólares por información que ayude a encontrarlo.
La dueña de la mascota, identificada en Facebook como Lisy Romero, informó que la mascota fue vista por última vez en el barrio del Vedado, específicamente en la calle 19, entre 14 y 16. En sus publicaciones, ha solicitado ayuda de la comunidad y ha difundido imágenes de su gato con la esperanza de que alguien lo reconozca.
Tomás tiene características particulares que podrían facilitar su identificación. Su dueña detalló que el felino tiene una oreja cortada, está castrado y llevaba un collar rosado con brillos y cascabel en el momento de su desaparición, aunque este accesorio podría haberse perdido.
Asimismo, describió al gato como de complexión robusta y de carácter manso, aunque advirtió que podría estar asustado y reaccionar con desconfianza si lo tratan de agarrar para resguardar.
Desesperada por su paradero, Romero ha pedido a cualquier persona que vea un gato amarillo en la zona que le envíe fotos para verificar si se trata de Tomás. “Pago por información también, si me dicen dónde está y lo encuentro, te pago igual la recompensa”, expresó en su publicación.
Para facilitar la búsqueda, la mujer dejó anotado su número de teléfono (+53 5513 7917) en los carteles de recompensa, instando a los habaneros a contactarla en caso de tener información. La primera publicación en Facebook solicitando ayuda fue hecha el jueves y ha sido compartida nuevamente este sábado en un intento por ampliar el alcance del mensaje.
No es la primera vez que los cubanos recurren a las redes sociales para localizar mascotas extraviadas. Ante la falta de mecanismos oficiales efectivos para la búsqueda de animales, muchos dueños optan por difundir la información en grupos y páginas especializadas en redes sociales.
En algunos casos, se han denunciado robos de perros, especialmente de razas consideradas valiosas, que luego son vendidos en zonas alejadas de donde fueron sustraídos. Esta situación ha llevado a que muchos dueños ofrezcan recompensas económicas con la esperanza de recuperar a sus mascotas.

