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Oscar Casanella a la espera de la decisión final sobre su asilo tras juicio de 6 horas

El activista podría ser deportado a Cuba donde volvería a ser víctima de represión
Oscar Casanella sigue a la espera dela decisión final sobre su asilo tras juicio de 6 horas (1)
El activista declaró ante la corte que solo se siente seguro en Estados Unidos. (Captura de pantalla © Telemundo 51 – Facebook)

La Corte de Inmigración de Brickell, en Miami, no ofreció una respuesta definitiva a la solicitud de asilo político presentada por el activista cubano Oscar Casanella, quien fuera profesor e investigador del Instituto Nacional de Oncología y Radiología (INOR).

El tribunal, tras más de seis horas de juicio, no tomó una decisión final sobre la situación del migrante y anunció que la resolución se pospone hasta dentro de dos semanas, informó Telemundo 51.

“Al no tener una respuesta, todavía estoy con mucha incertidumbre. Hubiera querido terminar hoy con el proceso. Me siento muy agotado”, comentó el científico y miembro del Movimiento San Isidro.

El activista, quien fue expulsado de su puesto en el INOR por motivos políticos, manifestó que se encuentra “medianamente feliz” por no haber recibido una negativa rotunda que pudiera implicar una deportación inmediata.

Casanella relató a los medios que el proceso ha sido extremadamente difícil para él, debido a los años de represión que vivió en Cuba, algo que no pudo exponer completamente en su testimonio por tratarse de un tema amplio para su persona.

Durante su alegato final ante la jueza, el activista pidió la posibilidad de ofrecer más detalles si el tribunal consideraba necesario investigar a fondo antes de tomar una decisión. “Yo me siento seguro en este país”, comentó, al tiempo que destacó el “poder de acción” del régimen cubano en otros países, especialmente en América Latina.

La abogada de Casanella, Kenia García, se mostró cautelosa ante los periodistas, señalando que el aplazamiento de la decisión no debe ser interpretado como una mala noticia. “El ‘no’ es difícil de decir, el ‘sí’ debe ser bien justificado”, comentó.

Casanella ha expresado que, de ser rechazado en esta instancia y perder la apelación, podría ser detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y deportado a Cuba, donde teme enfrentar represalias y encarcelamiento.

El opositor fue vigilado constantemente por el régimen cubano en los años previos a su salida de la Isla, y pasó gran parte de 2021 bajo arresto domiciliario. Ese mismo año, las autoridades cubanas le dieron un ultimátum: salir del país o enfrentar una acusación de sedición.

Ante esa situación, Casanella, junto a su esposa embarazada y su hijo de cuatro años, abandonó Cuba en busca de refugio, tomando rumbo hacia Nicaragua, el único país de la región con libre visado para los cubanos.

Sin embargo, durante una escala previa a su llegada a la nación centroamericana, fueron informados de que no podían ingresar debido a que sus pruebas para la detección de COVID-19 no cumplían con los requisitos exigidos. A pesar de que no se exigía visa, el régimen de Daniel Ortega se reservaba el derecho de admisión, especialmente a los opositores al gobierno cubano.

A raíz de este rechazo, Casanella y su familia fueron obligados a continuar su viaje. En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, las autoridades les confiscaron el equipaje y los teléfonos celulares, y fueron separados.

Luego, viajaron hasta Bogotá, Colombia, donde se encontraron varados durante una semana. En ese tiempo, vivieron en condiciones precarias, durmiendo en el suelo de la terminal aérea sin poder bañarse, hasta que finalmente recibieron un salvoconducto que les permitió abandonar el aeropuerto.

Posteriormente, intentaron nuevamente ingresar a Nicaragua, pero fueron rechazados por segunda vez, lo que los dejó varados en el aeropuerto de Costa Rica, enfrentando otro limbo migratorio.

Tras recibir un salvoconducto del Aeropuerto Juan Santamaría, continuaron su viaje hacia la frontera sur de EEUU de manera irregular. En este trayecto, Casanella y su familia vivieron condiciones extremas, viajando a caballo, cruzando ríos y barrancos, y temiendo ser detenidos por las autoridades migratorias de México.

Finalmente, el 16 de enero de 2022, llegaron a El Paso, Texas, donde se entregaron a las autoridades de inmigración y fueron liberados dos días después, el 18 de enero. Al día siguiente, llegaron al aeropuerto de Miami, donde comenzaron una nueva etapa en su exilio.

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