
El reconocimiento del Banco de Crédito y Comercio (Bandec) de que los jubilados cubanos deben madrugar para intentar cobrar sus pensiones volvió a exhibir la crisis de efectivo que enfrenta Cuba.
La entidad estatal presentó como una alternativa el servicio de “caja extra” para quienes encuentran sucursales bancarias sin electricidad, una propuesta que llega mientras miles de pensionados continúan haciendo largas filas para acceder a un dinero que, en muchos casos, no alcanza para cubrir sus necesidades básicas.
En una publicación difundida por “Comunicadores Bandec Santiago”, el banco admitió que “levantarse bien temprano en la mañana para ir a realizar algún trámite en una entidad de prestación de servicios, supone un reto en las condiciones socioeconómicas por las que atraviesa el país”.
También afirmó que el sistema de caja extra beneficia a “esos que madrugan y que necesitan del efectivo para pagar sus productos de primera necesidad, y encuentran las oficinas sin corriente”.
Las declaraciones fueron interpretadas por numerosos cubanos como un reconocimiento implícito de una realidad que se repite desde hace meses: el propio sistema bancario sabe que no puede garantizar efectivo suficiente para todos sus clientes.
En lugar de anunciar medidas para resolver la escasez de billetes, Bandec plantea como respuesta que los pensionados se levanten de madrugada con la esperanza de alcanzar dinero antes de que se agoten las disponibilidades.
El mecanismo consiste en trasladar el pago de pensiones a negocios privados y mipymes. Estos establecimientos reciben un listado con los datos de cada beneficiario, entregan el efectivo correspondiente y posteriormente son reembolsados por el banco.
Aunque el esquema pretende aliviar la presión sobre las sucursales, su alcance sigue siendo limitado y depende de la disponibilidad de comercios participantes y de efectivo en cada localidad, por lo que no elimina el problema de fondo.
La crisis de liquidez lleva más de un año afectando la vida cotidiana en la Isla. El propio Banco Central de Cuba ha reconocido dificultades para garantizar la circulación de efectivo, mientras insiste en impulsar los pagos electrónicos.
Sin embargo, esa estrategia enfrenta constantes obstáculos debido a los apagones, la inestabilidad de las telecomunicaciones y las fallas en la infraestructura bancaria.
Paralelamente, obtener dinero en efectivo se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la población, con largas filas frente a los bancos y límites para retirar dinero incluso de cuentas personales.
La situación también alcanza al mercado de divisas. Mientras el gobierno mantiene el control sobre la mayor parte de los dólares que ingresan al país mediante remesas, turismo y tiendas estatales, la circulación de esa moneda entre la población sigue siendo insuficiente.
La escasez ha impulsado un mercado informal donde el dólar alcanza cotizaciones muy superiores a la tasa oficial, sin que las autoridades hayan logrado estabilizar su disponibilidad.
El mensaje de Bandec se publicó pocos días después de que decenas de jubilados fueran vistos haciendo largas colas frente a una sucursal del Banco Popular de Ahorro en Santiago de Cuba para cobrar sus pensiones.
Según testimonios difundidos en redes sociales y medios independientes, algunos ancianos comenzaron a formarse desde la tarde del día anterior para intentar ser atendidos al día siguiente, ya que la sucursal solo podía procesar alrededor de 50 personas diariamente con servicio prioritario.
A esta situación se suma el crecimiento de un mercado negro de efectivo en Santiago de Cuba, donde intermediarios cobran comisiones de hasta el 40% para convertir transferencias electrónicas en billetes.
El fenómeno refleja que, pese a las explicaciones oficiales y a medidas como la “caja extra”, el régimen continúa sin ofrecer una solución estructural a la falta de efectivo, un problema que afecta especialmente a pensionados y trabajadores que dependen del dinero físico para realizar compras básicas.

