
Estados Unidos y Paraguay firmaron un histórico memorando de entendimiento el 14 de agosto de 2025, que establece que esa nación sudamericana sea un “tercer país seguro” para los solicitantes de asilo que buscan protección en territorio estadounidense.
La medida forma parte de una serie de esfuerzos impulsados por la administración de Donald Trump para enfrentar la inmigración irregular, aliviando la carga sobre el sistema de asilo estadounidense.
.@POTUS will no longer allow the U.S. asylum system to be abused. Today’s signing of a Safe Third Country Agreement with Paraguay allows asylum seekers in the United States to pursue their protection claims in Paraguay. We thank President @SantiPenap for his leadership in… pic.twitter.com/L9461rCgpO
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) August 14, 2025
El secretario de Estado de EEUU, el cubanoamericano Marco Rubio, destacó que el acuerdo no solo fortalecería la lucha contra la inmigración irregular, sino también las relaciones entre ambos países en áreas clave como seguridad, comercio e inversiones.
En una ceremonia oficial en Washington, Rubio expresó que este día marcaba un hito en la reafirmación de los lazos bilaterales, subrayando el papel clave de Paraguay como “gran aliado” en la región.
Durante la firma, el canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, ratificó el compromiso de su país con la lucha contra la inmigración irregular, enfatizando los valores compartidos entre ambos gobiernos, como la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho. Además, resaltó la importancia de la cooperación bilateral para garantizar la seguridad regional.
Por su parte, Troy Edgar, subsecretario de Seguridad Nacional de EEUU, calificó el acuerdo como un “gran paso” en los esfuerzos por mejorar la eficiencia del sistema de asilo estadounidense. La medida tiene como objetivo procesar de manera más efectiva las solicitudes de asilo, al tiempo que distribuye de forma más equitativa la responsabilidad de gestionar la migración irregular en la región.
Este acuerdo con Paraguay se convierte en el primero de su tipo en América Latina, enmarcado dentro de la política de “tercer país seguro” que promueve la administración Trump. La política busca no solo reducir la migración irregular, sino también garantizar que los verdaderos solicitantes de asilo sean los que reciban la protección adecuada.
La decisión de enviar a un solicitante a un tercer país depende de varios factores, como el primer país de entrada, excepciones humanitarias, y las condiciones de seguridad y capacidad del país receptor. Si el solicitante cumple con los criterios, puede ser reubicado, pero si hay riesgos para su seguridad, puede ser exonerado de este acuerdo.
En el pasado, EEUU ha firmado acuerdos de “tercer país seguro” con varias naciones del continente americano:
- Canadá (2002): Los solicitantes deben presentar su solicitud en el primer país al que lleguen.
- Guatemala (2019): Permite que los solicitantes de asilo que pasaron por Guatemala sean enviados allí para tramitar su solicitud.
- Honduras (2019): Similar a Guatemala, permite la reubicación de los solicitantes a este país.
- El Salvador: Los solicitantes también pueden ser enviados a El Salvador para solicitar asilo.
- Panamá y Costa Rica: Aunque en menor escala, algunos solicitantes pueden ser enviados a estos países.

