
En los últimos días, se ha vuelto viral en las redes sociales de la comunidad cubana un poema satírico sobre la reciente convocatoria de Miguel Díaz-Canel a una marcha combatiente antes de finalizar el año.
Al “acto de reafirmación” el primero que debe ir es Sandro Castro, el nieto del fallecido dictador Fidel Castro, pues se autodefine como un “joven revolucionario más”. El también dueño del bar EFE que realizó, contra todas las críticas, una fastuosa fiesta de cumpleaños recientemente, es el candidato ideal para la concentración revolucionaria, pues vive en La Habana.
Todo ello lo pensó Alian Aramís para crear un poema que tomó como referencia una popular frase que hace algún tiempo se extendió por las redes sociales a raíz de una canción (Que vaya el Choco).
Aramís es un abogado y humorista cubano conocido por sus comentarios críticos y satíricos sobre la realidad social y política de Cuba. Combina el humor con la crítica porque considera que el humor es una herramienta poderosa para abordar situaciones difíciles y denunciar las absurdidades del régimen cubano.
En declaraciones al portal CubaNet, el creador indica que el poema Que vaya El Sandro se origina como una versión adaptada de un texto anterior que criticaba la convocatoria a una marcha del Primero de mayo. En su versión actual, critica la orden del régimen de acudir a una “marcha combatiente” el 20 de diciembre, resaltando las condiciones precarias en las que vive el pueblo cubano.
Fusionándola con la canción de El Micha, le da al poema una referencia no solo cultural y humorística, sino que también conecta con el lenguaje coloquial y las expresiones de la música urbana cubana, haciendo la crítica más cercana y efectiva.
La situación que critica sigue siendo la misma: la imposición de marchas oficiales en un contexto de crisis económica y social, donde los cubanos enfrentan apagones, escasez de alimentos y precariedad generalizada.
El poema refleja la frustración de los cubanos a través del personaje de Juan, quien simboliza al pueblo en su lucha diaria contra el hambre, la falta de recursos y la precariedad. La frase recurrente “Que vaya El Sandro” sirve como respuesta irónica a las exigencias del régimen, resaltando las desigualdades sociales.
Interrogado sobre el humor en Cuba, el abogado precisó que humoristas y “memeros” cubanos desempeñan un papel importante al usar el humor para criticar las situaciones absurdas y difíciles que enfrenta el pueblo. Su contenido permite a los ciudadanos sobrellevar la crisis con un poco de ligereza, a la vez que visibiliza problemas sociales y políticos que muchos no pueden expresar abiertamente.
Sin embargo, la represión impone límites y riesgos a los creadores de contenido satírico. En el caso de Alian Aramís señala que mientras menos se tiene que perder, menos miedo existe. Esta realidad hace que muchos artistas usen el humor con valentía, sabiendo que sus críticas pueden resultar incómodas para el régimen.
Para Alian, el humor simplemente refleja la realidad y critica lo que está mal. Si alguien se siente aludido por sus creaciones, es porque sus acciones son cuestionables. El problema no es el humor, sino las decisiones y políticas del régimen que generan el descontento popular.

