
Miembros de la policía española llegaron a La Habana como parte de un acuerdo de colaboración para capacitar a efectivos del Ministerio del Interior (Minint) en el enfrentamiento al tráfico de drogas.
Según la prensa oficialista, los cubanos recibieron información confidencial sobre las prácticas que realiza la policía civil española para combatir el tráfico ilícito de drogas como cocaína, heroína, cannabis, drogas sintéticas y precursores químicos.
“El tráfico de drogas es un reto transnacional que requiere una colaboración efectiva entre las naciones”, afirmó un representante del Minint. En ese sentido, la parte cubana está interesada en la adopción de buenas prácticas de aquellos cuerpos que, como el español, tienen mayor experiencia en ese tema.
Cuba ha mantenido un enfoque proactivo en la lucha contra el narcotráfico, con 43 acuerdos bilaterales antidrogas, cooperación operacional con 37 países y 56 acuerdos de asistencia judicial. Estas iniciativas permiten un intercambio en tiempo real de información crucial para la prevención y detención de actividades ilícitas relacionadas con las drogas.
Sin embargo, durante la década de 1980, altos mandos militares cubanos estaban en el negocio del narcotráfico para generar ingresos para el país. Por ejemplo, destaca el caso del general Arnaldo Ochoa, quien por órdenes de Fidel Castro recibió la condena de pena de muerte.
En los últimos años, han crecido la producción, el tráfico y el consumo de drogas en Cuba. A finales de agosto de 2024, el Tribunal Supremo Popular aprobó el Dictamen 476, un cambio legislativo que endurece las sanciones contra los traficantes de cannabinoides sintéticos, conocidos como “el químico” o “papelito”. Este tipo de droga ha ganado popularidad debido a su alta toxicidad y potencia, lo que ha generado un incremento en los casos de consumo y tráfico.
La normativa establece penas severas para delitos relacionados con el tráfico de drogas, que van de 10 a 30 años de prisión y, en algunos casos, la pena de muerte. En cuanto a la tenencia ilícita, se imponen sanciones que van de 1 a 3 años de prisión o multas de hasta 300,000 CUP. Con el aumento del consumo de drogas, Cuba ha adoptado un enfoque más agresivo para prevenir y sancionar estos delitos.
Un ejemplo reciente de la implementación de estas nuevas políticas es la condena a José Alberto Ducá Valón, quien fue sentenciado a 15 años de prisión por tráfico de cocaína y cannabinoide sintético. Las autoridades le incautaron 3.38 gramos de cannabinoide sintético y una pesa digital en septiembre de 2024, mientras intentaba trasladarse de La Habana a Santiago de Cuba.
La venta de cocaína se realizaba a 14,000 CUP por gramo, mientras que el cannabinoide sintético se vendía a 4,000 CUP por gramo. Además de la pena de prisión, Ducá Valón recibió sanciones accesorias, como la prohibición de salir del país y el comiso de bienes relacionados con el delito.
En paralelo, el gobierno cubano ha creado el Observatorio Nacional de Drogas (OND), con el fin de abordar la creciente preocupación sobre el narcotráfico y el consumo de drogas en la isla. El OND, que estará bajo la supervisión del Ministerio de Justicia, tiene como objetivo implementar medidas de prevención, vigilancia e investigación sobre drogas.

