
Reynol Alfonso, destacado árbitro de las Series Nacionales de Béisbol, anunció su retiro de los terrenos de pelota a consecuencia del bajo salario que percibe, el cual no le alcanza para cubrir los elevados costos de la vida en la actualidad. “No soy esclavo de nadie para trabajar y no ser estimulado”, comentó en una entrevista concedida al periodista Boris Luis Cabrera, del diario oficialista Tribuna de La Habana.
Alfonso arremetió contra los dirigentes deportivos, que sentados en un buró toman todas las decisiones en detrimento de los trabajadores, y en la mayoría de los casos se llevan a sus casas los mejores beneficios. “Basta de coger sol por gusto mientras otros que no reciben un rayito de sol hacen y deshacen lo que les da la gana”, declaró el árbitro.
La triste realidad de los encargados de impartir justicia deportiva en Cuba es que cobran por cada juego trabajado. “El salario de un árbitro es muy bajo. Yo, que era segundo hombre del grupo de Omar Peralta, ganaba apenas 80 pesos por juego, el tercer hombre 70 y el cuarto 60. Los jefes de grupo ganan 100”, ejemplificó Alfonso.
“Imagínate que en el playoff de Industriales y Santiago de Cuba me pagaron 50 pesos por trabajar en el home-plate y nadie se preocupa por arreglar esto”, sostuvo el umpire, que luego de pasar casi tres horas debajo del sol en un terreno de pelota no puede comprarse un paquete de galletas y mucho menos un refresco de lata con el dinero que le pagan por su trabajo diario.
En ese sentido, recalcó que “con la situación actual de nuestro país, con 50 pesos no puedes comprar nada”. A los dirigentes les reprochó que no se ocupen de esa situación. “¿Cómo es posible que en un estadio donde entran 40.000 o 50.000 aficionados pagando las entradas, nos van a pagar 50 pesos?”.
Otro elemento en contra de los árbitros es que, a diferencia de los peloteros, la liga no les asegura un vestuario cada año. “No me dieron maletín, ni mochila, ni mono deportivo ni zapatos de trabajar en bases, mientras que a los peloteros les dieron de todo eso”.
Lo cierto es que el éxodo masivo de peloteros ha contribuido a una baja en la calidad competitiva de las Series Nacionales, por lo que a los juegos de la etapa regular asisten muy pocos aficionados. Para ver un estadio lleno, hay que esperar a la etapa de play-off, por lo cual la recaudación también es baja.

